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Panamá, domingo 25 de noviembre de 2007
 

CIENCIA.

Células madre, avance iguala debate

Sheryl Gay Stolberg

Han pasado más de seis años desde que el presidente Bush, en el primer gran discurso televisado de su presidencia, marcó una clara línea moral en contra de la destrucción de embriones humanos en investigaciones médicas. Desde ese día, él ha sostenido de manera inflexible que los científicos idearían un método alternativo para el desarrollo de células madre embrionarias, mismo que no tuviera que ver con la muerte de embriones.

Sus detractores se mostraron escépticos. Pero, ahora que científicos en Japón y Wisconsin al parecer han logrado lo que Bush imaginó, la Casa Blanca está diciendo, "Se los dije".

Aspirantes a la nominación del Partido Republicano a la Presidencia de Estados Unidos, como el ex gobernador Mitt Romney de Massachussets, están dejando salir un suspiro de alivio. Además, opositores de la investigación con células madre embrionarias se están felicitando mutuamente.

El hallazgo en cuanto a que las células de la piel pueden ser reprogramadas para imitar a células madre embrionarias probablemente transforme el pegajoso debate político sobre la ciencia, mismo que le ha granjeado a Bush la enemistad de dos tercios de la opinión popular de Estados Unidos, incluidos prominentes republicanos como Nancy Reagan, e incluso ha ayudado a decidir algunas elecciones.

Los descubrimientos han puesto a gente en ambas partes del cisma de las células madre casi sobre la misma base política. Cada una de las partes ahora puede afirmar que tiene fructíferas investigaciones por emprender.

Cada parte incluso puede reclamar a los mismos científicos. El autor de los nuevos estudios sobre células de la piel es James A. Thomson, el investigador de la Universidad de Wisconsin que, para empezar, extrajo células madre de embriones humanos.

Quizás nadie fuera del mundo de la ciencia está tan agudamente consciente de lo anterior como Bush. El Presidente y sus subalternos han estado vigilando discretamente los experimentos de Wisconsin desde hace ya varios meses, recibiendo informes de Elias A. Zerhouni, el director de los Institutos Nacionales de Salud.

El martes de esta semana, prominentes asesores de Bush dijeron que él había conducido los experimentos respetando su tabla moral. "Lo anterior está realmente en conformidad con la visión del presidente desde el comienzo mismo", declaró Karl Zinsmeister, asesor de política interna de Bush que mantuvo informado al mandatario estadounidense en lo tocante al trabajo. "Yo no creo que haya duda alguna en cuanto a que los límites marcados por el Presidente sobre la clonación y el uso de embriones hayan sido un factor positivo con miras a lograr que este esfuerzo rindiera fruto".

Con todo, detractores de Bush dicen que él no debería apresurarse a darse el crédito. Destacan que el método de reprogramación tiene algunos defectos que deben ser solucionados, agregando que la investigación nunca habría avanzado sin los experimentos iniciales con embriones. Sus detractores afirman que lejos de motivar la investigación, Bush ha obstruido su avance.

En 2001, en un compromiso enfocado a desalentar la destrucción de embriones, Bush les dijo a investigadores de la rama federal que podrían trabajar solamente con aquellas líneas de células madre, o colonias, ya existentes. Además, ha vetado dos veces iniciativa de ley enfocadas a relajar esas restricciones.

"En verdad no creo que nadie debería adjudicarse el reconocimiento en vista de la demora de seis años que hemos tenido", dijo el senador republicano de Pensilvanya, Arlen Specter, quien es el principal patrocinador republicano de la iniciativa de ley que Bush vetó en julio de 2006. Mi propia perspectiva es que la ciencia debería carecer de ataduras y que debería explorarse cualquier alternativa posible.

"Aquí estamos ante una situación de vida o muerte", prosiguió Specter, "y si podemos encontrar algo que sea, de manera certificable, un equivalente a las células madre embrionarias, qué bien. Sin embargo, aún no estamos en ese punto".

Las células madre embrionarias son atractivas para los científicos porque tienen el potencial de crecer hasta convertirse en cualquier célula o tejido en el cuerpo, pudiendo ser usadas, en teoría, para tratar muchas enfermedades. Sus oponentes, incluidos conservadores cristianos, dicen que es inmoral destruir embriones para obtener células.

Al comienzo de la polémica, opositores de la investigación, incluido el presidente Bush, con frecuencia decían que ellos apoyaban los estudios usando las denominadas células madre adultas, las cuales son extraídas de la sangre y la médula ósea. Sin embargo, estas células tienen potencial más limitado que las células madre embrionarias, en tanto los proponentes de los experimentos con embriones dijeron que eso equivalía a comparar manzanas con naranjas. Las células de la piel que son reprogramadas, por contraste, al parecer albergan las mismas propiedades que las células madre embrionarias, una comparación más del tipo manzanas contra manzanas.

"Actualmente tenemos una situación en la que, irónicamente, pese a una incapacidad para alcanzar un consenso político, la ciencia ha presentado oportunidades para que una diversidad de opiniones morales tenga una salida", destacó el director del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania. "Los proponentes ya no pueden decir que no existen verdaderas opciones".

El debate incluso ha sido un factor en algunas elecciones como la contienda por el Senado de Missouri, el año pasado. En dicha contienda la demócrata Claire McCaskill desbancó al republicano Jim Talent, quien se oponía a dicha investigación. La contienda atrajo la atención nacional luego que el actor Michael J. Fox, quien padece mal de Parkinson y ha sido un vocal promotor de los estudios con células madre, hiciera un comercial para McCaskill.

Los nuevos hallazgos podrían restarle potencia al tema en la campaña de 2008, o cuando menos esa es la esperanza de candidatos como Romney.

"Esto apuntalará los argumentos de tipos como el gobernador Romney, quienes ven los tipos alternativos de investigación que, creen, son más prometedores, amén que no tienen esos mismos dilemas éticos", dijo Kevin Madden, el secretario de prensa de Romney.

Al mismo tiempo, los científicos bien pudieran empezar a ir vigorosamente en pos de la reprogramación, aunque solo sea porque es más fácil obtener recursos federales para ella, dijo Robert P. George, catedrático de jurisprudencia en la Universidad de Princeton, quien forma parte del Consejo de Bioética y se opone a los experimentos con embriones.

"Tengo la certeza de que en su mundo ideal, nosotros estaríamos yendo en pos de todos los métodos, y eso incluye métodos que involucran la destrucción de embriones", dijo George. "Las personas que desean seguir peleando con respecto a este tema lo seguirán haciendo, indudablemente. No obstante, las filas se verán reducidas".

Eso no equivale a decir que los defensores de los estudios de células madre planeen rendirse. Specter y otros partidarios de la iniciativa de ley con miras a levantar las reglas de Bush dicen que se proponen seguir intentando convertir en ley dicho anteproyecto, si no en la presente administración, en la siguiente.

"Nada de lo anterior se siente como si debería ser una versus la otra", comentó la representante demócrata de Colorado, Diana DeGette, quien está patrocinando la iniciativa de ley en la cámara baja de Estados Unidos. "Eso es la politización de la ciencia".

The New York Times News Service
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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