‘Ni retribucionistas hipócritas ni paternalistas’
La discrecionalidad de los sistemas penales para menores abre las puertas para las injusticias.
Las oportunidades sociales y económicas son esenciales para disminuir la incidencia de delitos.
| LA PRENSA/ Eric Batista |
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| REFORMAS. Los cambios judiciales son necesarios en el sistema penal sobre menores infractores. 945996 |
Ana Teresa Benjamín
abenjami@prensa.com
La delincuencia juvenil levanta pasiones siempre, y no solamente en Panamá.
Es que los niños y adolescentes, concebidos como incorregibles o angelicales, enfrentan la vida con sistemas legales no siempre justos y con percepciones ciudadanas que varían de acuerdo con factores sociales o económicos.
Emilio García Méndez, diputado argentino y experto de investigación del Instituto Interregional de Naciones Unidas sobre Delito y Justicia, está muy seguro cuando dice que el sistema penal no siempre es la mejor opción cuando se trata con menores infractores. Todo depende de la magnitud del delito.
>>>Siempre se habla del muchacho infractor como una especie de demonio. ¿Por qué ocurre?
La sociedad tiende a tener de los niños una visión contradictoria: o como ángeles o como demonios. Si uno se pone a pensar, se puede asociar al niño con la pureza y con la inocencia, pero llega Freud y lo asocia con las pulsiones, con lo salvaje, con lo no domesticado. Este es el telón de fondo porque sobre esta visión contradictoria se montan diversas respuestas. Los que los consideran ángeles son los que yo llamo paternalistas ingenuos, que niegan siempre y en cualquier circunstancia la posibilidad de que los niños puedan cometer delitos graves.
Del otro lado tenemos a los que los consideran como demonios, que yo llamo retribucionistas hipócritas, que están siempre dispuestos a vincular en forma automática el tema de la inseguridad urbana –que es un problema central hoy en nuestras sociedades– con el tema de la violencia juvenil.
¿Por qué se puede hacer este vínculo automático entre adolescencia e inseguridad urbana? Porque hay una cosa que caracteriza a la cuestión de los adolescentes infractores, y es la falta de información cuantitativa confiable... La falta de información es pavorosa y sobre esta falta de información algunos medios y algunos políticos inescrupulosos se aprovechan.
Por ejemplo, sucedió hace más de 10 años el caso aquel de dos niños ingleses de 10 años que mataron a un niño de 2 años. Más o menos un año después, la Corte Europea de Derechos Humanos condenó a Inglaterra y le pidió cambiar radicalmente todo su sistema de justicia penal para adolescente porque era violatorio de las normas más elementales de derechos humanos.
>>>¿En qué sentido se violaban los derechos?
Había una serie de arbitrariedades que estaban consagradas por la ley en relación al tema de la defensa legal, a la edad mínima de imputabilidad... Una serie de hechos violatorios porque todavía seguía vigente, antes de ese caso, un sistema muy discrecional.
Es que cuando se establecen en los sistemas penales juveniles la responsabilidad penal entre los 14 y los 18 años no es por capricho. Lo hacemos porque debajo de los 14 años los delitos de naturaleza grave son realmente excepcionales desde el punto de vista estadístico.
>>>¿Qué hacer con el niño infractor entonces?
Cuando hablamos del niño infractor hablamos de aquel niño que está sujeto a los sistemas de responsabilidad penal. Yo creo que aquí hay que dar unas respuestas muy serias, pero las respuestas tienen que ser diferenciadas, proporcionales a la infracción.
Desde un punto de vista estadístico se puede decir que del 100% de los delitos que cometen los menores de edad, los graves no superan el 10%. Y para esos entonces es que tenemos que reservar prácticas como la privación de libertad.
Del 80% al 85% de los delitos que cometen los menores de edad son los delitos de hurto, robo, vandalismo y destrucción de la cosa pública, y estoy totalmente convencido de que la más racional e inteligente respuesta es la prestación de servicios a la comunidad.
>>>Usted ha señalado en otros escritos que existen diferencias entre la forma como se trata al muchacho infractor, dependiendo del estrato social al que pertenezca...
La característica de los sistemas penales de menores en América Latina es que le han dado a los jueces la más absoluta discreción. Argentina es un caso peculiar. Los menores de 16 años en Argentina, son, según la ley, inimputables, pero los menores de 16 años hacen valer su condición de inimputables cuando pertenecen a determinados sectores, medios y altos, con la presencia de un abogado, mientras que los menores pertenecientes a los sectores pobres, sin abogados o sin buenos abogados, son recluido en cárceles en condiciones de privación de libertad.
Y es que la utilización del sistema penal de menores tiene un uso tremendamente clasista en América Latina. Desde México hasta Argentina, cuando uno visita las instituciones de privación de libertad prácticamente no se encuentra a un solo menor de los sectores medios o altos.
>>>Eso de la impresión equivocada de que solo un sector social comete delitos y el círculo vicioso continúa...
Sí, porque los sistemas tienen niveles altísimos de discrecionalidad. Hay una variable que es absolutamente fundamental: la presencia de un buen abogado. La falta de una defensa técnica jurídica hace que muchas veces menores de edad pobres, que han cometido delitos leves, paguen con la privación de libertad; mientras que menores de edad de los sectores medios y altos que han cometido delitos graves, utilizando los resquicios discrecionales del sistema, puedan asegurarse la impunidad.
>>>Usted también ha dicho que muchos de los problemas parten de la poca disponibilidad para satisfacer necesidades básicas. ¿Cómo puede hacerse desde abajo para que disminuya la delincuencia juvenil?
Las transformaciones jurídicas son una condición necesaria para todo, pero no son una condición suficiente para nada. El principal problema en América Latina no es la pobreza sino la desigualdad. Todavía no establecemos el vínculo que deberíamos establecer entre determinadas condiciones, como son el desastre de las cárceles en América Latina, y las espantosas condiciones de inequidad de nuestros países.
PERFIL
.DATOS: Es diputado en Argentina y abogado por la Universidad de Buenos Aires. PhD en Derecho de la Universidad de Saarland, en Alemania. Experto en investigación del Instituto Interregional de Naciones Unidas para Investigaciones sobre el Delito y la Justicia, y fundador de los proyectos Pibes Unidos, en Argentina, y Gurises Unidos, en Uruguay. Es consultor independiente, profesor asociado de la cátedra de criminología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y consultor de UNICEF en Chile, Uruguay, India y Angola.
DATOS: Es diputado en Argentina y abogado por la Universidad de Buenos Aires. PhD en Derecho de la Universidad de Saarland, en Alemania. Experto en investigación del Instituto Interregional de Naciones Unidas para Investigaciones sobre el Delito y la Justicia, y fundador de los proyectos Pibes Unidos, en Argentina, y Gurises Unidos, en Uruguay. Es consultor independiente, profesor asociado de la cátedra de criminología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y consultor de UNICEF en Chile, Uruguay, India y Angola.
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