| CONDENAS EJEMPLARES.
En EU, sobornos con nexos a Panamá
Betty Brannan Jaén
WASHINGTON, D.C. –Hace tres semanas, un tribunal federal en San Diego, California, condenó al empresario Brent Wilkes a 13 cargos de corrupción que lo exponen a más de 100 años de prisión. Wilkes es la tercera persona condenada en conexión con sobornos que las empresas MZM, Inc. y ADCS pagaron en Estados Unidos para obtener contratos con el Pentágono. En 1999, uno de esos contratos fue para "digitalizar" documentos en Panamá.
Explico: los documentos a digitalizarse pertenecían al Ejército de Estados Unidos, que estaba a punto de completar su retirada del istmo. A la época, numerosos congresistas y analistas derechistas en Estados Unidos se habían encargado de abanicar temores de que la China comunista se estaba apoderando del Canal de Panamá. Uno puede preguntarse ahora si esos temores eran genuinos o eran meramente parte de una campaña publicitaria que servía a los intereses de la empresa ADCS. Porque además de sembrar temor de que los chinos se adueñarían del Canal y revivir la furia de aquellos derechistas que se oponían al traspaso del Canal, ADCS hizo generosas contribuciones y "regalos" a un congresista clave; y así, ADCS logró vender la idea de que la seguridad de Estados Unidos requería hacer copias computarizadas de los documentos que el Comando Sur estaba dejando atrás al retirarse del istmo.
El contrato era por nueve millones de dólares y ADCS lo obtuvo por encima de la oposición del Pentágono, gracias al apoyo brindado por el congresista republicano Randy Duke Cunningham, miembro influyente del comité en la Cámara Baja que administraba gastos militares. El Pentágono se opuso al proyecto porque, según Copley News Service, "la mayoría de los documentos tenía poco valor militar" y era fácil preservar por fotocopia o escáner los que sí tuvieran importancia. Con el aval de Cunningham, sin embargo, el proyecto siguió adelante; después, los militares estadounidenses se fueron de Panamá y eventualmente se esfumó aquella acusación de que Panamá le estaba entregando el Canal a los chinos.
Pero en 2005, el congresista Cunningham se declaró culpable de haber aceptado dos millones 400 mil dólares en sobornos; él está preso, cumpliendo una condena de ocho años de prisión. Brent Wilkes, presidente de ADCS, acaba de ser condenado y recibirá su sentencia en enero. Luce seguro que él también irá a la prisión.
En tanto, el caso de Wilkes y Cunningham tiene otro vínculo con Panamá. Es que en el juicio a Wilkes, uno de los testigos principales fue Mitchell Wade, quien en 2005 se declaró culpable de dar sobornos a Cunningham, pero que no ha sido enviado a la cárcel mientras coopere con los fiscales. Wade era presidente de MZM, Inc., una empresa que tenía como alto ejecutivo a Joe Cornelison, ex subadministrador del Canal. Aquí debo comentar que Cornelison siempre me pareció una persona correcta y no he visto nada que lo implique en la conducta criminal de su empresa, pero el hecho innegable es que él trabajó en MZM y que esa empresa era generosa en su apoyo a los eventos de USPA (Consejo Empresarial Estados Unidos–Panamá). Hay una foto de Wade y Mireya Moscoso (entonces presidenta de Panamá) en una recepción de USPA en Washington, en 2002. (Ver http://us-panama.org/demos/past02-4.html.) Se sabe, además, que un asistente del congresista Cunningham viajó misteriosamente a Panamá en 2000, días antes del primer soborno de Wilkes a Cunningham.
En total, ADCS aparentemente recibió 80 millones de dólares en contratos militares y MZM Inc. recibió 160 millones de dólares. Cunningham mantenía por escrito un "menú" de sobornos: cobraba 50 mil dólares por cada millón en contratos federales, y el dinero frecuentemente le llegaba por rutas indirectas. Por ejemplo: MZM le compró la casa a Cunningham por 700 mil dólares más de lo que valía y le mantenía permanentemente en Washington un yate en el que Cunningham vivía gratis. En ese yate, Cunningham –un hombre casado que se jactaba de ser un republicano con "valores de familia"– solía recibir chicas en pijama y con champaña. Al lado del yate, ADCS mantenía un lindo bote de carrera del que Cunningham tenía llave. La casa de Cunningham en California estaba repleta de "regalos" –antigüedades, alfombras, carros, y muebles.
Corrupción hay en todas partes, pero lo notable de este caso es que el legislador sobornado está preso y quienes pagaron los sobornos pronto lo estarán también. ¿Cuándo podremos decir lo mismo de la justicia panameña?
La autora es corresponsal de La Prensa
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