| SECUESTRADOS. INICIATIVA SUFRE SUS GOLPES FINALES.
Agoniza el acuerdo humanitario
Hugo Chávez dijo que había ‘perdido la confianza’ en Álvaro Uribe tras el abrupto fin de la mediación.
Los intentos por negociar la liberación de los secuestrados volvieron a un punto muerto.
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| AUSENCIA. Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, espera a que su hija sea liberada por las FARC, junto a un afiche suyo.946234 |
Amalia Morales
Especial para La Prensa
Las lágrimas conmovedoras de Clara González, las palabras recriminatorias de Yolanda Pulecio, los plantones de Asfamipaz (la asociación de familiares de secuestrados) y el discurso del presidente Álvaro Uribe asegurando que continuará buscando salidas al acuerdo humanitario sin ceder a los caprichos terroristas de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), son las escenas sucesivas de un guión cíclico que se ha repetido varias veces en los últimos cinco años y que sólo evidencian una verdad: la negociación por liberar a los rehenes en poder de la guerrilla, volvió al mismo punto, está en cero.
Esta vez hay que añadir al guión las palabras sentidas del presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien dijo ayer que perdió la confianza en Uribe y que se sentía traicionado en su buena fe, y dejó claro que esta situación afectará las relaciones bilaterales entre ambos países.
También habrá que agregar como epílogo a este intento, la escena de la senadora Piedad Córdoba, viajando a Caracas con la prueba de supervivencia de un capitán secuestrado, que según el director de la Policía Nacional, el comandante Óscar Naranjo, no se trata de una prueba nueva, sino de un video conocido hace más de un mes.
INTENTOS FALLIDOS
Desde que Uribe asumió la presidencia, en agosto de 2002, pasaron tres años antes de que el mandatario abriera la ventana para negociar un acuerdo humanitario con las FARC. Hacia finales de 2005, el gobernante anunció con el aliento de los gobiernos de Francia, España y Suiza, su intención de desmilitarizar una zona para buscar un acercamiento con la guerrilla. Previendo que se trataba de una jugada electoral, de cara a la reelección, la insurgencia rechazó el ofrecimiento.
Otra puerta se volvió abrir a finales de 2006, meses después de la reelección. En momentos en que las Fuerzas Armadas eran cuestionadas por la opinión pública, por el escándalo de los falsos positivos, el mandatario planteó la posibilidad de buscar "un área de encuentro". Pero este intento lo truncó el carro bomba que estalló en el parqueo de la universidad militar en Bogotá. El gobierno atribuyó el atentado a las FARC.
Yolanda Pulecio, la madre de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, se había llenado de esperanzas esa Navidad con la posibilidad de volver a ver a su hija.
Este año, antes de la masacre de los 11 diputados del Valle en poder de las FARC, Uribe había comenzado un proceso unilateral de excarcelación de guerrilleros, sin que se produjera ningún gesto por parte de la insurgencia.
Las FARC sólo reaccionaron a la posibilidad del acuerdo hasta hace tres meses cuando entró al ruedo el mandatario, Hugo Chávez, en su papel de mediador, no obstante, insistió en sus inamovibles: despeje de Florida y Pradera y liberación de Sonia y Trinidad.
Lo que ocurrió esta semana, ya estaba previsto por algunos analistas expertos en este tema, que consideran que el principal obstáculo del acuerdo humanitario ha sido el gobierno colombiano.
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