Los panameños debemos estar preocupados, pues sobre nuestro patrimonio natural se cierne una peligrosa amenaza. La mano del hombre, interpretada en este caso por los impulsores del proyecto minero de Petaquilla, y promovida por la despiadada sed de ganancias millonarias, procura infligir heridas de muerte sobre parte del Corredor Biológico Mesoamericano.
Todo esto a costa de la salud humana, animal y vegetal. Y es que son varios los casos a nivel mundial que muestran los efectos devastadores de la minería a cielo abierto. Vernos en el espejo de la minería de los Andes peruanos –por ejemplo- causa pavor, pues allí ya los nocivos efectos corren por la envenenada sangre de sus habitantes.
Pero como se dice popularmente, nadie aprende en cabeza ajena, y ya los mineros de Petaquilla han demostrado cuánto les importa el medio ambiente, al empezar los trabajos sin contar con estudio de impacto ambiental. Las advertencias están hechas. |