| Medio Oriente.
Fermento nuclear
Andrea Rizzi
El espectro nuclear iraní que atormenta a las cancillerías occidentales, también está produciendo reacciones en cadena en Oriente Próximo y Medio. A la sombra de las maniobras de Teherán, una docena de países de la región anunció planes para dotarse de centrales de energía nuclear, hecho que los analistas vinculan con la carrera iraní y con la ambición de no perder terreno en el cuadro de las relaciones de fuerza regionales.
El presidente egipcio Hosni Mubarak anunció el lanzamiento de un programa nuclear a finales de octubre. El 9 de noviembre, el Parlamento turco aprobó la construcción de centrales. El rey de Jordania Abdallah II confirmó el 19 de noviembre en una entrevista con Der Spiegel que su país también tiene un programa nuclear. Dos meses antes, la aviación israelí bombardeó instalaciones sirias sospechosas de ser destinadas a abrigar investigación nuclear. Los países del Golfo están desarrollando planes y contactos. "Naturalmente no es una coincidencia que tantos países de la región anuncien intenciones nucleares en tan pocos meses", dijo Robert J. Einhorn, experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington. "Esto tiene que ver con Irán, con los equilibrios de fuerzas en la región. Es un intento de enviar señales. A Teherán, desde luego, pero también a Occidente. El mensaje es claro: si no hacéis algo con Irán, va a haber una progresiva nuclearización de la región", dice Einhorn.
El fermento de proyectos para dotarse de energía nuclear tiene en muchos casos "sólidas motivaciones económicas, de cobertura de crecientes exigencias energéticas", señala Mark Fitzpatrick, analista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. "Pero es evidente que también hay una profunda preocupación en la región por lo que está haciendo Irán.
En numerosas ocasiones los países de la zona han intentado, sin éxito, desarrollar programas nucleares. De los 439 reactores nucleares en función en el mundo a finales de octubre, solo dos estaban ubicados en un país musulmán: Pakistán. "Pero ahora la situación estratégica y energética es diferente. Tenemos Irán, y tenemos un precio del crudo muy elevado".
Otro elemento que acelera el movimiento de las partículas es la actividad de las empresas del sector, que compiten entre ellas para conquistar el suculento nuevo mercado, a veces directamente apadrinadas por los máximos representantes políticos de sus países. Es el caso del gigante francés Areva, que cuenta con el apoyo de una activa campaña del presidente Sarkozy, en el Magreb sobre todo, pero también en Medio Oriente. Por otra parte, los rusos han firmado acuerdos con los kazakos; los estadounidenses son activos en la zona del Golfo.
"Yo no culpo a las empresas privadas por su búsqueda de nuevos mercados y negocios", argumenta Fitzpatrick. "Pero es necesario que las compañías privadas tengan mucho cuidado, y colaboren solo con países que hayan firmado todos los tratados del sector, especialmente los que permiten un pleno control de la comunidad internacional sobre la utilización de la tecnología".
El caso de Siria es diferente. John Bolton, ex embajador de EU ante la ONU, sugirió que Damasco cuenta con apoyo tecnológico nuclear de Corea del Norte.
¿Y la conexión norcoreana? "Hay elementos circunstanciales que hacen pensar en ello", contesta Fitzpatrick. "Un buque mercantil norcoreano estuvo en un puerto sirio tres días antes del bombardeo. Un ministro norcoreano viajó a Siria poco después y el gobierno de Pyongyang fue uno de los pocos en hablar de la incursión israelí". Sin embargo, concluye el experto, "en este aspecto yo no me atrevería a apostar, porque los elementos probatorios son demasiado débiles". Curiosamente, los países árabes del entorno no condenaron públicamente la incursión israelí en Siria. Un silencio que, según algunos analistas, revela el malestar respecto a las ambiciones nucleares sirias. El espectro iraní, ¡ya basta!
El País de España
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