| ECONOMÍA.
La amenaza de lo que algunos entienden por ‘turismo residencial’
944966Rubén Lachman Varela
Desde hace mucho tiempo estudio el tema. Cuando en algún momento me he referido al "turismo residencial", lo he hecho desde una perspectiva positivista y no normativa. Lo normativo son las reglas, leyes, incentivos, etc. Nunca me he preocupado por eso, y no es por que no sea importante, el asunto es que más me preocupa el impacto económico y social de la supuesta actividad.
Estoy de acuerdo que muchos de los argumentos en favor de la promoción del "turismo residencial" son humillantes. Es de muy mal gusto que alguien promueva las ventajas comparativas o competitivas de una nación con base en la pobreza. Así se han promovido las maquiladoras, entre otras tantas actividades económicas que sustentan que los bajos salarios son un atractivo para la inversión.
Por esta y muchas otras razones, yo me refiero a las "actividades de residentes extranjeros". Cuando un extranjero viene a Panamá (independientemente de las reglas del juego que a alguien se le haya ocurrido, que pueden ser de lo más absurdas), se trata de una exportación de bienes y servicios.
Desde el punto de vista de la balanza de pagos o cuenta corriente, es lo mismo enviar un contenedor de melones al exterior que un ciudadano venga a nuestro país a invertir y gastar. Y a mi nadie me puede venir con el cuento de la generación de empleos, etc.
He calculado los efectos multiplicadores de las distintas actividades exportadoras, y el efecto que produce en la economía el residente de origen extranjero es muy importante.
Tomando en cuenta una perspectiva psicosociológica, es abominable que panameños se expresen en términos de "los jubilados extranjeros son, en su mayoría, una población envejecida que no viene a aportar mucho a la vida nacional". Ojalá dejen siempre entrar a Panamá a los viejitos premios Nobel. Yo invito a semejantes mentes xenófobas y discriminatorias de la edad a que visiten Boquete, donde vivo y trabajo. Invito a estas personas a que analicen la composición y dinámica de la población; el crecimiento de la economía y cómo se ha reducido el desempleo. Todos los días llegan a Boquete unas tres mil almas de los poblados vecinos a trabajar con cada vez mejores salarios y condiciones sociales.
Es cierto que el precio de la tierra se ha incrementado (lo de la canasta básica es un fenómeno nacional producto de las altas tasas de crecimiento económico y del aumento del precio del petróleo), pero si ni siquiera se conoce la ley de la oferta y la demanda y la de los costos de oportunidad, no se puede comprender la naturaleza del desarrollo económico y social sostenible. Si no se conocen estos principios básicos, entonces se podrá hablar con espantosa propiedad de los vaivenes de los mercados, de nuestra independencia alimentaria, y muchas otras cosas irracionales.
Reto a estas mentes a responder lo siguiente: ¿Acaso no viven mejor las personas trabajadoras de las playas de Panamá, de El Valle y Boquete? Los ingresos que perciben los ciudadanos de esas comunidades, ¿de dónde provienen? Claro, pocos son originados en el extranjero; pero desde el punto de vista regional, no fueron generados ahí. Fueron exportaciones en el marco de un comercio intrarregional.
El autor es economista
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