| RECLAMOS.
Las verdades del conflicto médico
Luis C. Phillips S.
Por muchos es conocido que el señor David Ocalagan desde años atrás tiene aspiraciones políticas al pretender ser coordinador nacional de trasplantes (cuando actualmente para acceder a ese puesto es necesario ser funcionario de la CSS, y hasta ahora solo médicos han ocupado tal posición), por tal razón es lamentable y cuestionable que haya aprovechado la coyuntura actual a costa de pacientes renales y familiares de estos que en él han confiado sus esperanzas de un mañana mejor para su beneficio propio. Puedo decir con propiedad que los médicos nefrólogos y el resto del equipo en ningún momento han descuidado a estos pacientes, a pesar de la huelga, por el contrario, desde 1990 se han solidarizado con ellos y participado en sus luchas para conseguir todo lo que actualmente tienen; por tal motivo es injusta la actitud de ese señor y de otros compañeros cuando públicamente denuncian la "falta de atención" por motivos de la huelga.
Como médico uno de mis deberes es educar a la población, por ello deseo exponer dos situaciones en salud. La insuficiencia renal en Panamá y en todo el mundo se debe, en el 85% de los casos, a los abusos y excesos en el estilo de vida de los pacientes con diabetes mellitus II, hipertensión arterial y otras enfermedades crónicas. Un pequeño porcentaje se debe a causas impredecibles. Por ello me pregunto: ¿Cómo este señor se atreve a denunciarnos, cuando por años él y otros de ellos cometieron saña consigo mismos? ¿Acaso nosotros estábamos allí para darle comida salada, alta en carbohidratos y grasas, le ofrecíamos alcohol o incluso cigarrillos y demás?
Apoyo y aprovecho la ocasión para promover la donación de órganos, ya que es un acto de vida que nos hace más humanos y pensantes, aunque en ocasiones con ello se premie a quien toda una vida fue irresponsable con su propia salud.
Deseo también comentar algunos puntos acerca de la actual crisis de salud. Aquí en Panamá por años hemos visto cómo los gobiernos apuestan más a la medicina curativa que a la medicina preventiva, que es menos costosa, con ello nuestro sistema de salud ha sufrido al igual que con otras medidas como el incremento progresivo de empleados –más que todo de índole administrativa– en donde tres y cuatro hacen la función de uno. Considero que el médico es causante del 10%, como máximo, de la situación actual en salud, que en su mayoría se debe a la falta de un sistema gerencial que permita administrar bien el recurso y aprovecharlo al máximo. Veo con tristeza cómo en ocasiones prevalece a todos los niveles un sistema gerencial con recurso humano que tiene poca o ninguna preparación, lo que va acompañado de un deficiente sistema de información gerencial y que, con los abusos y excesos en los estilos de vida que mencioné anteriormente, han hecho mella y debilitado nuestro sistema de salud.
Al ser miembro del partido gobernante y sentirme identificado con él, me permito aprovechar para pedirle al señor Presidente que haga los esfuerzos por invertir más en medicina preventiva que en curativa, como ejemplo de estos esfuerzos propongo grandes campañas publicitarias que estoy seguro tendrán mayor impacto que el anuncio de la compra de un CAT o de la inauguración de un nuevo hospital, por mencionar algo. Con medidas como esta creo firmemente que lograremos salvar nuestro sistema de salud, ya que se reducirá progresivamente el gasto público y para ello pido a nuestros diputados que apoyen con leyes enérgicas y estrictas.
Tocaré brevemente el tema salarial. El médico menos preparado debe contar al menos con ocho años de continuo estudio, esfuerzo y sinsabores; digo esto por que cuando hacemos algo bien pasa por alto, por ser lo esperado; pero en caso contrario se nos ataca con saña. Es cierto que hay malos y buenos médicos, pero en mi condición de médico interno puedo decir que he trabajado desde el primero hasta el último minuto que me corresponde desde que inicié labores, incluso, a veces fuera de la jornada establecida y soportando que muchos nos llamen "practicantes". Por eso pienso que nos merecemos –al igual que todo aquel que haya hecho el esfuerzo por prepararse– una buena retribución salarial. Aclaro que con esto no demérito las conquistas del resto de los miembros del equipo de salud, que también se han preparado académicamente.
Hago un llamado al equipo negociador del Gobierno para que considere que todos nosotros y todo aquel que se haya preparado profesionalmente aspira a un salario justo con la realidad del país. Finalmente confío en que prevalezca el diálogo y esta situación finalice de manera cordial para beneficio de toda la población panameña.
El autor es médico
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