| SERVICIOS INDESEABLES.
‘Bien cuidaos’, una plaga que se extiende
Tomas Raymundo Begazo
Han aparecido en casi todas la áreas comerciales, de día o de noche y poco a poco se van tomando el espacio público como si fuera su parcela. Algunos han llegado al colmo del atrevimiento de colocar tanques que sectorizan el área a "parquear" y han establecido sus "propias tarifas". En un video que trasmitió una televisora local se ve cuando un "bien cuidao" se enfrascó a golpes con el dueño de un automóvil, que no había aceptado pagar el "servicio de bien cuidao".
En realidad los "bien cuidao" poco o nada hacen, solo desean usufructuar un espacio público para su propio peculio, como si ese espacio fuera de ellos. No les importa que algunos de esos espacios cuenten con estacionómetros en donde se depositan monedas para pagar el tiempo de permanencia, están allí dispuestos a decirle la frase típica: " jefe bien cuidao". Ahh y pobre de usted si se niega a aceptar el servicio, es posible que su vehículo termine con una llanta baja o con un rayón. Es obvio que muchos, por temor, aceptarán un "servicio" que no desean.
Ah, pero los hay también astutos que se consiguen –entiendo fraudulentamente– "permisos especiales" de la Junta Comunal, ya sea de Bella Vista u otra, y muestran un documento que lo "autoriza" a realizar su "trabajo". Y cuando digo fraudulentamente es obvio que una Junta Comunal no puede legalizar, amparar o avalar, lo que de hecho es una actividad a todas luces ilegal.
Hay algo más, hace tres meses cuando fui a realizar unos trámites por la Plaza Porras, en donde están las oficinas de Hacienda y Tesoro, un "bien cuidao" me guió a un espacio adjunto al parque y me dijo que allí el carro estaría "bien cuidao". Lo dejé, pero dado que me había olvidado de unos documentos regresé al sitio y cuál no sería mi sorpresa al ver a un policía de Tránsito que estaba imponiendo boletas a toda la hilera de carros. Tuve la suerte de percatarme antes de que llegara al mío y, además, me di de cuenta de que efectivamente allí más adelante, tapado por unas ramas, había un letrero de "Prohibido Estacionar". Evité la boleta, pues rápidamente saqué mi carro del lugar, no sin antes recriminar al "bien cuidao".
Aquí no acaba el relato, lo más sorprendente fue que al regresar caminando al mismo lugar, luego de dejar a buen recaudo mi auto, el "bien cuidao" estaba arrancando las boletas a todos los autos que habían sido sancionados por el policía de Tránsito. Eso es algo grave, pues solo se enterarán de que fueron sancionados, por mal estacionamiento, cuando deban realizar algún trámite pertinente. Para esas alturas no recordarán cuándo fueron boleteados y tendrán razón al reclamar, porque nunca vieron la boleta pegada al parabrisas. Las autoridades deberían tomar desde ya cartas en el asunto y sacar de circulación a todos los "bien cuidao" que se han convertido en una plaga mortificante para los conductores. Al fin y al cabo de quien hay que cuidarse es de los mismos "bien cuidao", salvo raras excepciones.
El autor es psicólogo
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