Se avecina el período más peligroso del quinquenio de la administración Torrijos. El fin de año se acerca a pasos acelerados, y cuando el reloj marque las 12:00 solo faltarán 19 meses de gestión.
La historia reciente ha demostrado que al final de una administración es poco lo que se piensa en solucionar los problemas del país, pues todos los esfuerzos se enfocan en hacer lo que sea necesario para que el partido gobernante mantenga el poder. Y si las posibilidades electorales son de mal pronóstico, entonces impera la necesidad de amarrar un par de negocios para sobrevivir cinco años de oposición sin desmejorar el “estándar de vida”.
Ahora que Torrijos entra en la recta final, y habiendo fracasado en dos de sus principales promesas de campaña —cero corrupción y más seguridad— su Gabinete tiene una aceptación regular de la ciudadanía. Se acaba el tiempo y se acerca la política, y con ella las tentaciones y el despilfarro. La sociedad deberá estar vigilante.
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