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Panamá, sábado 17 de noviembre de 2007
 

ACLARACIONES NECESARIAS.

¡Médicos… y a mucha honra!

Rolando Binns Halman

Sin duda nos sentimos orgullosos de nuestro trabajo y del esfuerzo por el cual hemos alcanzado nuestro sitial dentro de la sociedad. Respetando todas las otras profesiones y oficios, nuestra formación y logro de la idoneidad para el ejercicio conlleva de seis a ocho años para el desempeño de medicina general y 11 a 15 años para especialistas y sub especialistas. Algunos con grandes sacrificios personales y familiares, otros comprometiéndose en préstamos que deben resarcir tan pronto inicien a ejercer. Nuestro camino para intentar el perfeccionamiento no termina allí. Requerimos educación médica continuada, lo que nos lleva a asistir a seminarios, cursos, entrenamientos dentro y fuera del país; a suscribirnos a costosas revistas y sitios en línea a fin de procurar mantenernos en el concierto de los avances científicos y tecnológicos.

La mayor parte del tiempo logramos el permiso de nuestras instituciones, pero ningún apoyo económico para estas empresas académicas. Cuando estamos disponibles para ingresar a la fuerza laboral, no hay nombramientos, por lo que tenemos que aceptar míseras participaciones en clínicas populares, o aventurarnos al ejercicio privado.

Dado que hoy se vilipendia nuestra reputación y se humilla nuestro interés, no puedo permanecer sin tratar de explicar lo que somos y representamos. Nuestro trabajo dentro de las clínicas y hospitales institucionales es intenso, fatigante, arriesgado. Tomamos decisiones temerarias para solucionar un problema clínico o quirúrgico, ante la escasez de recursos o métodos sofisticados que sabemos hay en los centros privados, pero no están al alcance de los derecho–habientes. Y si algo sale mal, somos los primeros y únicos en ser demandados.

Las grandes dificultades administrativas, económicas, de nuestra salud pública, la distorsión de las percepciones, la corrupción galopante, los compromisos políticos y personales de los que nos dirigen afectan gravemente los servicios que deben estar a la mano de los miles de panameños que con sacrificio aportan para el bienestar de la colectividad.

Es mentira que los médicos no denunciamos las irregularidades del sistema, lo hemos hecho a pesar de las amenazas de traslado, destitución y otros subterfugios velados, y diarias represalias. La falta de equipos, medicamentos, insumos, camas, reactivos y un largo etcétera, de "no hay" que es una verdad pública y que solo enmascaran los que son pagados para este menester. Estamos convencidos de que si se actúa de manera transparente en la gestión pública, y no con la burla de campaña actual, se puede alcanzar una "salud igual para todos".

Los médicos no podemos permanecer indiferentes cuando el Estado hace ajustes salariales a otros miembros del equipo de salud y menosprecia nuestro trabajo. De hecho, todos los panameños deberíamos insistir en recibir un aumento general en los salarios para intentar mitigar en algo el creciente costo de la vida.

Cuando abordamos este tema, se manipula ante la opinión pública nuestra vocación de servicio, acciones médicas y responsabilidad frente a los pacientes escudándose en las faltas médicas y administrativas de algunos colegas, por suerte no es la mayoría la que incumple su trabajo. Decir que esto no ocurre es mentir y sería rebajarnos al nivel de quienes nos atacan.

La culpa de que haya médicos y otros miembros del equipo de salud que acostumbran a llegar tarde, que no se dedican a sus pacientes y que no asisten a las reuniones de educación médica continua radica en la incapacidad de nuestros directivos y directores de la CSS y Ministerio de Salud y a sus unidades ejecutoras, frente a cuyos ojos ocurren estos hechos. Ellos han sido designados de a dedo, no por el concurso de posiciones que nos brinden individuos de sobrada moral, desempeño ejemplar y capacidad académica y que puedan ejercer la "autoridad" para investigar y aplicar el reglamento interno. A estos individuos no habrá equiparación salarial que les haga cambiar de actitud, si no ejercemos una verdadera administración.

Los gremios médicos no tenemos que firmar ningún compromiso ante el chantaje del Gobierno. Y entiéndase que no comparto detener muestras labores y afectar a la mayoría de mi pueblo. Son ellos los que tienen que depurar sus "autoridades" y confiarla a individuos de probada solvencia y fuerza, que hagan cumplir a todos con sus labores, sin persecuciones.

Si quieren poner el reloj de marcado, háganlo y no amedrenten. Pero eso sí, pagarán nuestras horas extras en la proporción de nuestras responsabilidades frente a la salud y enfermedad, ante la vida y la muerte. Se jactan de considerarnos como a cualquier otro trabajador, cuando damos (en una gran mayoría) lo mejor de nosotros y la cara por los directores, ante las quejas e insatisfacción de nuestros asegurados... entonces adelante "autoridades". Cuando esta lucha termine, independientemente de los resultados, seguiremos cuidando de la salud y siendo ¡médicos, a mucha honra!

El autor es médico
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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