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Panamá, sábado 17 de noviembre de 2007
 

Finanzas personales
Clave para resolver misterios

942276Andy Mukherjee
negocios@prensa.com

OPINIÓN. China es importador de petróleo y los precios del crudo se han quintuplicado desde comienzos de 2002. Los precios de otras materias primas importadas por China -como el cobre- se dispararon también en los últimos años. ¿Por qué no hicieron ninguna mella en el superávit de cuenta corriente de China, que podría ampliarse a un asombroso 12% del producto interno bruto (PIB) este año?

Ese es el misterio número uno.Las importaciones de un país tienden a incrementarse al ritmo de la economía interna, y las exportaciones suben a tono con la expansión en el resto del mundo. Por esa lógica, China, con un crecimiento más dinámico que cualquiera de las principales economías que compran productos chinos, debería haber visto cierto deterioro en su cuenta corriente. ¿Cómo terminó en el resultado opuesto? Ese es el misterio número dos.El superávit de cuenta corriente de un país representa un exceso de ahorros internos sobre inversiones locales. Estas escalaron en China en los últimos años. Y, no obstante, la cuenta corriente no ha empeorado. ¿Cómo logró China un aumento tal en el ahorro nacional, que en la actualidad debe equivaler a casi la mitad de su PIB, para financiar su creciente hambre de inversiones?

Ese es el misterio número tres.Los economistas han presentado hipótesis plausibles que buscan resolver cada uno de esos misterios por separado. No obstante, debe haber una explicación única para esos enigmas, dice Michael Mussa, economista jefe del Fondo Monetario Internacional entre 1991 y 2001 y ahora académico en el Peterson Institute for International Economics, de Washington.En un estudio reciente, Mussa mira la balanza de pagos de China y la ve como un fenómeno monetario, un enfoque que cuadra perfectamente para países con monedas con cambio fijo; y el yuan chino, a todos los efectos prácticos, todavía está atado al dólar estadounidense, habiendo subido apenas 9% desde una pequeña revaluación en julio de 2005.

La idea clave es ésta: asumiendo que está aumentando la demanda de los residentes chinos de tener un mayor poder adquisitivo -la suma de dinero y depósitos bancarios- junto con la expansión económica, hay una mayor presión sobre la autoridad monetaria china para crear más dinero.Pero la base monetaria -la suma de dinero y reservas que guardan los bancos con la autoridad monetaria- es el pasivo del banco central y debe tener una contrapartida en activos internos y externos. Entonces,

¿cuál de los dos debe aumentar el banco central? Si compra activos domésticos -bonos del Gobierno- a los bancos, le da a la gente el dinero que quieren. Esto es lo que pasa en los países desarrollados; y ésta es la forma en la que generan inflación cuando la economía crece por encima de su potencial.Pero en los países en desarrollo de crecimiento dinámico, particularmente en China, el enfoque del banco central es comprar activos extranjeros -digamos bonos del Tesoro de Estados Unidos- para impedir la apreciación de la moneda. Como el crecimiento resultante en la base monetaria podría generar inflación, una práctica que acompaña es la esterilización’: el banco central vende bonos locales para negar a la gente el poder de compra que quieren.

El autor es columnista de Bloomberg

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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