| desatención.
Huelga vs. juramento hipocrático
Ildemaro Correa Icaza
En este país los pacientes no tienen la más mínima garantía de una buena atención, ahora han quedado a merced de la voluntad de los gremios médicos, por eso, consideramos necesario que en la actual mesa de negociación se permita la participación de representantes de los usuarios de los servicios de salud, para equilibrar la desventaja en que han quedado las autoridades del Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social.
Como un profesional de la medicina que soy, puedo afirmar que muchos de los colegas que eligieron esta profesión deberían haber sopesado antes, cuidadosamente, los derechos y deberes que ella implica y no quedar, como ahora, a merced de la confusión.
Al abandonar las instituciones de salud no solo nos estamos autodestruyendo, sino que perdemos el respeto de la ciudadanía, un valor muy necesario para el ejercicio de nuestra profesión.
Las directivas de las asociaciones y de los gremios médicos se han convertido en agentes policíacos. Y los que enseñan en las facultades de medicina tratan a los estudiantes como asnos, que llevan una carga de madera de sándalo en sus espaldas, pero no reconocen su valor.
La profesión de médico era reconocida y estimada. Torquemada relata que en las exequias del primer magistrado de Michoacán, sobre la tumba del difunto se sacrificó a los médicos que no lo pudieron curar, a fin de infligir un castigo por el fracaso en el tratamiento del jefe muerto.
La actitud de la actual dirigencia médica está llevando a la atención médica al holocausto. Si es cierto todo lo expresado. Se me hace impostergable expresar que hay que priorizar en el sector salud, asignando un presupuesto que permita recuperar la capacidad de respuesta y atención en todas las instalaciones de salud sin distingo, desde las que funcionan en las tierras altas de la provincia de Chiriquí y en Veraguas hasta las de la comarca Ngöbe Buglé.
Desde 1976 hemos denunciado que los servicios médicos y quirúrgicos hospitalarios han mermado. El lunes 6 de junio de 1988, en La Estrella de Panamá, publiqué un artículo titulado "Piden una reestructuración en planes y programas de salud pública". Actualmente la situación ha llegado a extremos de que las instituciones de salud se han convertido en verdaderas trampas de muerte, en todos los niveles.
Nunca se nos ha permitido tener acceso a las decisiones que se toman, ni siquiera en las comisiones de transición actual, en donde vemos que son los mismos fracasados de épocas anteriores, los que siguen tomando las decisiones.
La única forma de cambiar el sistema es a través de la implementación de programas de educación continua, investigaciones, publicación de revistas médicas, elevando la autoestima del personal de salud, animándolos a participar en seminarios, congresos, sesiones clínico-quirúrgicas, clínico-terapéuticas y clínico-patológicas.
Además es necesario que todos marquen tarjeta de asistencia, que se les paguen los tiempos y los turnos a tiempo, y no tres meses después.
El autor es médico cirujano
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