| LAZOS DE AMISTAD.
París se acerca a Washington
Ulrike Koltermann
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, no oculta su admiración por Estados Unidos y es frecuente verlo hacer ejercicio con una camiseta de la policía de Nueva York.
Su visita a Washington, que comenzó con una cena de gala en la Casa Blanca ofrecida por el presidente estadounidense, George W. Bush, y su mujer, Laura, vuelve a demostrar la importancia que Sarkozy otorga a los símbolos: si bien ambos mandatarios tocarán varios temas actuales de la agencia internacional –desde Irán o Cercano Oriente hasta Kosovo– no parece que el diálogo tenga consecuencias trascendentes, sobre todo si se toma en cuenta que el mandato de Bush termina en pocos meses. Lo que cuenta, en este caso, es el huésped.
Atrás quedaron los tiempos en que los estadounidenses rebautizaron sus french fries (papas fritas) con el nombre de freedom fries, en un reproche velado ante la firme oposición del antecesor de Sarkozy, Jacques Chirac, a la guerra de Irak.
En septiembre de 2006, Sarkozy viajó a Washington para el aniversario de los atentados del 11 de septiembre y declaró: "Muchos de ustedes no comprendieron nuestra oposición a la guerra de Irak y la tomaron por una traición". Un instituto estadounidense de análisis político se refirió en ese momento al entonces candidato presidencial francés como "la mejor posibilidad para Estados Unidos de encontrar un aliado en Europa y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas".
Sarkozy escenificó otro gesto hacia Washington al elegir como destino vacacional, poco después de asumir la presidencia, la localidad estadounidense de Wolfeboro, a unos 100 kilómetros de la residencia de verano de la familia Bush. La invitación a comer hot dogs y hamburguesas, fue inevitable. El amistoso encuentro solo quedó ensombrecido por una de las primeras señales de la crisis matrimonial del francés, que hace pocas semanas terminó con el anuncio de su divorcio: la entonces primera dama anunció a último momento que no asistiría a la invitación de los Bush.
La primera visita oficial de Sarkozy a Estados Unidos también demuestra ahora el gusto del líder galo por situarse en contextos históricos: el presidente se reunirá con veteranos estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial que participaron en el desembarco de Normandía. Por otra parte, al pronunciar en el Congreso su "mensaje al pueblo estadounidense", Sarkozy se presentará bajo un retrato de La Fayette, general francés que luchó en la guerra de la independencia de Estados Unidos con el ejército de George Washington. Casi 40 años tras la victoria, La Fayette regresó a Estados Unidos y fue recibido como un héroe. Sarkozy tiene prevista una excursión a Mount Vernon, donde está enterrado Washington.
Los observadores atribuyen a la reunión entre Bush y Sarkozy un carácter más bien simbólico. "Casi no se anunciarán iniciativas conjuntas", adelantó un diplomático francés. Tampoco está confirmado que ambos líderes hablen sobre la lucha contra el cambio climático. Recientemente Sarkozy amenazó con nuevas sanciones contra los países que no hayan firmado el Protocolo de Kioto. Como Estados Unidos.
DPA
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