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Panamá, viernes 9 de noviembre de 2007
 

México.

Reproches tras la inundación

Jeremy Schwartz

En uno de los peores desastres por inundación en el país, casi 500 mil personas se quedaron sin hogar y al menos 10 murieron luego de intensos aguaceros y crecidas de ríos que, la semana pasada, anegaron y destruyeron el 80% del estado de Tabasco. Pero, a medida que empiezan los esfuerzos de limpieza, exhaustos residentes y enojados funcionarios, por igual, están haciendo señalamientos.

El presidente mexicano, Felipe Calderón, no dejó duda alguna en cuanto a quién había sido el responsable: "puedo asegurarles, tabasqueños, que el origen y causa de esta catástrofe es el enorme cambio climático", declaró, durante un recorrido por la devastación del estado.

Pero, al igual que Nueva Orleans después del huracán "Katrina", un creciente número de observadores ven en juego factores humanos en la tragedia de Tabasco: millones de dólares para el control de inundaciones que al parecer nunca fueron gastados, al igual que cuestionables manejos de las presas que producen electricidad, lo cual contribuyó a inundar Villahermosa.

Con todo y la posición de Tabasco como una de las principales entidades de México en cuanto a petróleo y generación de electricidad, todo indica que se invirtió muy poco en la protección de sus residentes.

Las inundaciones ocasionaron daños por al menos 5 mil millones de dólares a la economía, acabando por completo con la mayor cosecha de plátanos y amenazando las famosas cabezas olmecas del estado de Tabasco, importante tesoro cultural y atractivo turístico.

Durante miles de años el río Grijalva ha nutrido al sur de México, suministrando rutas de comercio y territorios de pesca tanto para olmecas como mayas. En fechas más recientes, la cuenca del Grijalva ha alimentado una serie de presas que producen aproximadamente una cuarta parte de la electricidad de México, lo cual quizás lo convierte en el río de mayor importancia económica en esta nación.

Buena parte del análisis posterior a la inundación se ha centrado en las masivas presas río arriba de Villahermosa.

Calderón ha recibido opiniones mixtas con respecto al manejo que le ha dado a la crisis. El presidente mexicano visitó la zona afectada tres veces en las primeras etapas, pero hay quienes dicen que no ordenó el envío de suficientes efectivos federales a Tabasco. Algunos también lo responsabilizan por demoras en la ayuda que se envía a las regiones más remotas.

No obstante, la mayor parte de las críticas han estado dirigidas a burócratas y gobernadores previos de Tabasco.

Unos cuantos días antes de que se inundara la ciudad de medio millón de habitantes, funcionarios de la Comisión Federal de Electricidad decidieron liberar más o menos 500 mil galones de agua por segundo desde el canal de descarga de la presa Peñitas, enviando agua a toda velocidad río abajo del Grijalva, de por sí crecido. Algunos expertos dicen que esa acción contribuyó a enviar el agua por encima de las márgenes del Grijalva, aunque notan que la inundación también impactó a la ciudad desde el río Usumacinta que no está represado.

Víctor Magaña, meteorólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que funcionarios a cargo de la presa deberían haber anticipado intensas lluvias hacia finales de octubre, debido al efecto de "La Niña" que está en marcha sobre el océano Pacífico. Más bien, los funcionarios mantuvieron las presas en altos niveles a lo largo de octubre.

Funcionarios del área de Energía dijeron que la liberación de agua era necesaria para prevenir una catástrofe incluso mayor: la ruptura o derrame por encima de la cortina de la presa. Pese a lo anterior, sus detractores alegan que la comisión de electricidad deseaba evitar un daño a la maquinaria de la presa destinada a la producción de energía.

El gobernador de Tabasco, Andrés Granier Melo, al parecer perdió la paciencia con funcionarios federales, declarando el viernes pasado que el manejo de la presa contribuyó enormemente a la desgracia. "Nosotros queremos que Peñitas opere y genere electricidad y riqueza para México, pero deseamos ser capaces de coexistir con la presa".

Calderón ha rechazado con desdén las insinuaciones en el sentido de que la inundación es el resultado de malos manejos del Gobierno, optando por ver el cambio climático como el culpable principal.

No obstante lo anterior, las críticas también se centran en cientos de millones de dólares en recursos del Gobierno que fueron desembolsados para la prevención de inundaciones desde 1999, la última vez que Tabasco registró una severa inundación.

Ese año, 60% del bajo y pantanoso estado se inundó, dejando a 186 mil personas sin hogar y a barrios enteros bajo el agua durante cinco semanas.

En 2003, algunos funcionarios idearon un plan con miras a proteger Tabasco de inundaciones, y ahora algunos detractores se preguntan si los 100 millones de dólares destinados al programa fueron gastados de manera inapropiada. En ciudad de México, el diario Reforma informó que aún no habían empezado aproximadamente 50 proyectos de control de inundaciones en diversos poblados de Tabasco, cuando el dinero ya se había distribuido.

La mayoría de los observadores destaca la corrupción generalizada en pasadas administraciones de la entidad (Granier asumió el cargo previamente en este año), incluida la de Roberto Madrazo, ex gobernador y candidato presidencial.

Tuvo que producirse una dramática inundación del 70% del territorio tabasqueño para que la conducta del Gobierno (de administraciones previas) saliera a la luz", escribió el columnista Samuel Cantón Zetina en el diario Tabasco Hoy. Todos nos preguntamos sin excepción: ¿Qué hicieron con el dinero que nosotros recibimos del gobierno federal para obras de infraestructura?".

The New York Times News Service
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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