| Cumbre de chile. Jefes de Estado firmarán acuerdo multinacional sobre seguridad social.
A un paso de la ‘jubilación regional’
Se reconocerá la vida laboral del asegurado en cualquier país de la región para el pago de su pensión.
La CSS tiene sus dudas en cuanto a la ejecución del convenio, por las implicaciones financieras.
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| Para asegurar el pago de pensiones a los actuales jubilados, la CSS tiene reservas por mil 607 millones de dólares, según los reportes recientes de la institución. 938579 |
Elizabeth Garrido A.
egarrido@prensa.com
Con el auge de los movimientos migratorios del último quinquenio, más de un trabajador se planteó un dilema: ¿Qué pasará con mi pensión si me voy del país?
Ese fue el caso de Lucía Candanedo (32 años), quien trabajó en Panamá por 10 años, pero que por razones personales hace cuatro años empacó maletas rumbo a España, en donde hoy tiene una nueva vida laboral.
"Todas las cotizaciones que acumulé en la CSS de Panamá prácticamente las perdí", se lamenta Candanedo.
Andrés Quiñones, un colombiano que desde hace dos años trabaja en Venezuela, se plantea la posibilidad de venir a Panamá en busca de un mejor futuro laboral. Su duda: "¿Qué pasará con mi pensión, y todos mis años cotizados, si me jubilo en Panamá?". Quiñones ya había cotizado por 10 años en el sistema de pensiones de su país natal.
La respuesta para ambos casos –según el actual sistema de pensiones– es la misma. "La jubilación se tendría que pagar según lo cotizado en la CSS de Panamá, siempre y cuando el cotizante haya cumplido con los requisitos para recibir su pensión", señala Elsebir de Castillero, directora nacional de planificación de la CSS.
Pero este escenario podría cambiar en los próximos dos años. Para 2009, la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (Oiss) planea implementar el denominado "Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social", por el cual todo ciudadano de la región se podrá jubilar en cualquier país de Iberoamérica, "indistintamente del país donde haya realizado su actividad laboral", explica Adolfo Jiménez, secretario general de la Oiss.
Pasos previos
Si bien el convenio ya está escrito en papel –y según Jiménez, ya recibió la bendición de todos los países de Iberoamérica, incluido Panamá– será en la Cumbre de Santiago cuando se dé el "visto bueno" para su aprobación final.
"Una vez obtenida su aprobación, se iniciará el procedimiento de firma y ratificación formal del convenio, conforme a la legislación interna de cada país", explica Jiménez.
Es probable, añade, que este proceso demore aproximadamente dos años porque después de la cumbre se elaborará el "Acuerdo administrativo de aplicación del convenio".
Hoy, en Santiago de Chile, se realizará la sesión inaugural de la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericana. Se espera que mañana, 10 de noviembre, después de la sesión plenaria, se firme la Declaración de Santiago, con la aprobación del mencionado convenio.
Expectativas
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, asegura que este "será el primer acuerdo concreto" que permitirá a los 22 países de la región "compartir un sistema de seguridad social que favorecerá a 5 millones de personas que se han desplazado en el espacio iberoamericano".
De hecho, en la VI Conferencia de Ministros celebrada en Iquique, Chile, en julio de 2007, se logró el "pleno consenso técnico" que tiene como principio básico facilitar la movilidad de los trabajadores entre los distintos países y contribuir a mejorar la cohesión y la inclusión social, según el convenio que se compone de 39 páginas.
Implicaciones
De acuerdo con el documento, el convenio permitirá que un trabajador se jubile, unificando al final de su vida laboral todas las aportaciones realizadas en distintos países. "Siempre y cuando tenga el periodo mínimo de cotizaciones que exige el país de origen", advierte Jiménez.
Por decirlo así, sería un sistema de "exportación de pensiones. Se podrá cobrar en cualquier país de la comunidad", agregó el secretario general de la Oiss.
El convenio también señala que para hacer efectivo el pago de la pensión solicitada, la institución de seguridad social de cada país transferirá los fondos a la nación donde resida el jubilado (o, en su defecto, el pensionado o beneficiario por viudedad u orfandad).
Esta transferencia de fondos se podría hacer a través de la banca privada, aunque serán las disposiciones de cada país las que fijen el sistema de pago a utilizar.
Según el convenio, no se ha contemplado crear una base de datos común porque habría dificultades en cuanto a la protección de la intimidad de las personas. Por ello, se prevé que cuando un panameño se jubile en el extranjero, la CSS –en el caso de Panamá– deberá intercambiar con la institución de seguridad social del otro país la información requerida para reconocer la pensión del asegurado.
Problemas a la vista
Ahora bien, en la práctica, no todo será tan sencillo. En Panamá rige el modelo de pensiones (conocido como reparto), basado en el concepto de "solidaridad", y que funciona como una pirámide: los aportes de los que cotizan pagan la jubilación de los que se retiran del sistema.
Con este modelo, resultaría difícil sacar fondos para el pago de las pensiones a los cotizantes que se fueron del país, ya que todavía no rige el sistema de ahorro individual, explica la directora nacional de planificación de la CSS.
"Hay una serie de implicaciones que se tendrían que evaluar. Incluso, habría que reglamentar el convenio", dice.
Claro está, añade Castillero, otra situación podrían tener los que entren –a partir de 2008– al sistema mixto de pensiones, que incluye un componente de reparto y otro de ahorro personal. "Se les devolvería el fondo ahorrado".
El camino para llegar al convenio
Sentido de pertenencia y capacidad de comprometerse con proyectos colectivos. Estos dos conceptos fueron la piedra angular para que, en los últimos dos años, los ministros y responsables de seguridad social de los 22 países de la región –incluyendo a España, Portugal y Andorra– discutieran el documento del Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social.
Todo empezó en 2005, en la V Conferencia Iberoamericana de ministros y máximos responsables de la seguridad social, celebrada en Segovia (España). Allí se propuso crear este convenio.
Luego, en la Cumbre de Salamanca se encargó a la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (Oiss) la propuesta para desarrollar las políticas conjuntas entre países emisores, receptores y de tránsito de trabajadores.
El objetivo era favorecer y facilitar los procesos temporales de migración laboral, con estímulos adecuados de promoción, capacitación y ahorro para su retorno en mejores condiciones.
En la VI Conferencia de Ministros, en Chile, se terminó de preparar el texto articulado del convenio para su aprobación en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericana que este año se realiza en Santiago, la capital del país sureño.
Según datos de la Oiss, en Iberoamérica hay acuerdos bilaterales sobre seguridad social, pero solo cubren el 20% de la región.
El convenio establece que su aplicación no sustituirá los convenios bilaterales vigentes, sino que regirá el principio de la legislación más favorable, ya sea el convenio bilateral o el multinacional.
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