| MÁS ALLÁ DE UN SALARIO.
Por la salud de todos
Marcos A. Mora Rangel
Mi vivencia en el área de salud durante una parte de mi actividad laboral en el sector público me da cierta autoridad para emitir opinión sobre algunos aspectos negativos que allí están ocurriendo y a los que definitivamente hay que poner atención y de ser necesario erradicar de una vez por todas.
Los comentarios que haré están basados en la petición de aumento salarial que recientemente ha formulado el personal médico del sector público a las altas autoridades nacionales.
Si no me equivoco, creo que el escalafón vigente para los médicos internos, residentes, generales y especialistas es el que se formulara y aprobara a raíz de una huelga a finales del año 1979. En la estructuración del referido escalafón, me correspondió participar como jefe de la Sección Social de la Dirección de Presupuesto de la Nación del Ministerio de Planificación y Política Económica. En los momentos más álgidos y como responsable del presupuesto de funcionamiento del sector salud, me correspondió reunirme en un hotel de la localidad, con los ministros de Salud, Planificación, Hacienda y Tesoro, así como con el director de la Caja de Seguro Social para explicarles las interioridades presupuestarias de los servicios médicos y el alcance global de sus peticiones.
El referido escalafón con todos los compromisos marginales que se adquirían en el tiempo, tengo entendido se ha ido cumpliendo, aunque luego de casi treinta años, es justo reconocer que cualquier persona merece una actualización en sus niveles salariales. Hasta aquí todo parece justificar la petición de los médicos; pero qué observa el usuario de los servicios de salud pública que reconoce que la profesión médica es cara y debe ser sacrificada.
1.- El médico en términos generales, salvo honrosas excepciones, no es humilde y se considera un ser sobrenatural y como tal, se comporta de manera descortés y desconsiderada con los usuarios a los cuales casi ni mira y le extiende una receta sin ningún contenido de diagnóstico, lo que ocasiona las repetidas consultas y recetas, sin ningún beneficio real sobre la salud del enfermo.
2.- Se niegan a acatar las disposiciones administrativas que le obligan a estar el tiempo contratado en las instalaciones de salud y cuando alguien con criterio y entereza de carácter desea poner orden, hacen causa común hasta lograr que lo saquen del sistema. El resto del tiempo contratado lo dedican a su práctica privada, lo que no es más que sinónimo de robo al erario público.
3. -A excepción de las periódicas peticiones salariales, no actúan socialmente y como gremio para contribuir a cambiar el sistema corrupto que permite que los insumos, instalaciones, equipos, instrumental y otros materiales se trasieguen de las instalaciones clínicas-hospitalarias del sector público hacia el privado.
4.- Los pacientes en los cuartos de urgencias reclaman que se les atienda prontamente y con dignidad en vez de que en ese tiempo se dediquen a ver competencias deportivas y/o telenovelas.
5. -Si tal como reclaman son el eslabón más importante de la atención de salud, deben ser los más obligados a contribuir al adecentamiento del sector y denunciar públicamente todas las irregularidades que estoy consciente que allí se dan y que ellos conocen.
6.- Históricamente se han negado a desplazarse a áreas apartadas a pesar de tener incentivos pecuniarios adicionales, lo cual ha obligado al Estado a formar médicos de los propios sitios para que atiendan a su propia gente. Si los formados vienen de Cuba, se critica su formación a pesar de que este país está considerado por la ONU como un modelo de salud. Palo porque boga y palo porque no boga.
Creemos que efectivamente se merecen un aumento, pero, definitivamente, no por la magnitud de lo planteado y sin que se comprometan a tener una participación social más vigilante del sector y que el aumento debe estar sujeto a evaluaciones periódicas alejadas de todo criterio político ni revanchista.
Lo anterior es una breve reseña de cosas a reclamarle a los gremios médicos; sin embargo, el Gobierno como tal no está exento de responsabilidades ya que:
1.- No han propiciado una ley general de sueldos y salarios para el sector público que fundamentalmente descanse en el principio de "igual salario por igual trabajo". Como dicen los dirigentes médicos, cómo justificar tantos jugosos salarios en el sector público para tan poco trabajo y responsabilidad, verbigracia, diputados y directores de autoridades cuyas actividades en beneficio de la sociedad son prácticamente imperceptibles.
2.- Las autoridades de gobierno no dan el mejor ejemplo al destinar como un regalo a los partidos políticos 32 millones de balboas que bien pueden ser de gran utilidad para obras sociales prioritarias. El argumento de ese monto se derrama en seis años es inaceptable.
2. -Las autoridades de gobierno patrocinan la inmoralidad la corrupción y el desgreño administrativo dentro de las instalaciones de salud y si creen que lo que digo es falso, los reto a que me inviten a señalarles en otro artículo, algunos casos que por la brevedad del artículo me he visto precisado a omitir.
Los médicos serios, responsables y profesionales que son los más, algunos de cuyos representantes más distinguidos presentan interesantes artículos de opinión por estediario, sencillamente se están dejando ganar la batalla por una camarilla de irresponsables y corruptos que dañan con sus acciones el trabajo de los más abnegados. Qué rápido ha pasado el tiempo en que el médico y el maestro eran los profesionales más respetados y aceptados por la comunidad. El respeto de cada profesional no se exige, se gana con acciones diarias y valientes.
Para adecentar este país, los médicos y los maestros como pilares básicos de su desarrollo deben asumir compromisos más allá de un salario, ya que si alguien me pide una evaluación de ambos sectores sencillamente responderé sin temor a equivocarme, están vueltos un desastre.
El autor es economista
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