| GIRA. CONCIERTO EN EL FIGALI CONVENTION CENTER.
‘El tren’ movió corazones en Panamá
Los asistentes gritaron, saltaron y cantaron con ‘El tren de los momentos’, de Alejandro Sanz. El evento, que cumplió con las dos horas acordadas, deleitó a los espectadores con cerca de 20 canciones.
| LA PRENSA/Eric Batista |
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| ESPECTÁCULO. El cantante mantuvo una buena conexión con su orquesta y con el público. 934634 |
Rella Rosenshain
rrosenshain@prensa.com
La "estación" estaba lista. El martes, a las 9:15 p.m., hora de Panamá, cientos de pasajeros abordaron "El tren de los momentos" que hizo parada en el Figali Convention Center.
El escenario, conformado con pantallas de reproducción de video, siete arcos de luces, lámparas e instrumentos musicales, tomó vida con la entrada del cantante español Alejandro Sanz, quien invitó a sus tripulantes a revivir sus recuerdos en las siguientes dos horas del concierto. El auditorio estuvo repleto.
Tanto hombres como mujeres de las áreas VIP y general del recinto se levantaron de sus asientos, aplaudieron y bailaron mientras coreaban los temas de Sanz, quien interpretó alrededor de 20 canciones. Entre una y otra hubo una buena transición.
Comenzó el show con el ritmo animado de El tren de los momentos, seguido de la balada En la planta de tus pies, la cual fue muy coreada. Encendió la llama de la emoción con Quisiera ser y después recurrió a Enséñame tus manos, tema que incita a la melancolía.
Con el paso de cada melodía, variaban los colores de las luces.
La peleíta fue otra canción muy bien recibida por el público de Sanz, quien se mostró contento mientras procuraba mantener contacto con los integrantes de su banda. Estos, en varias ocasiones, dieron un paso adelante para acompañarle a la par. Tanto fue su entusiasmo, que el cantante agarró unos palillos y acompañó al baterista en los platillos.
EL RECORRIDO
El concierto dejó a muchos complacidos. Los que arribaron a "El tren" tuvieron la oportunidad de escuchar el espectáculo sin problemas, contrario a la interpretación que tuvo Sanz en su anterior concierto, brindado en 2004 en el mismo escenario de Amador.
Además, un espectacular juego de luces coloreaba el escenario, mientras que las pantallas de fondo reproducían videos con alusión al contenido de las líricas presentadas.
Sin embargo, dejó mucho que desear el trato brindado por los miembros de la compañía organizadora del concierto, Showpro, a los reporteros gráficos que cubrían el show.
EL CORAZÓN EN LA VOZ
Con el cabello un poco largo y recortada barba de apariencia canosa, Alejandro Sánchez Pizarro, verdadero nombre del artista, se presentó con una vestimenta jovial. Lució un jeans agujereado, con un t-shirt verde y saco negro.
El madrileño se entregó por completo a la música. Con sus ojos cerrados en varias de sus interpretaciones o "aplaudiendo con el corazón" (dándose palmadas en el pecho), deleitó a los asistentes. Incluso, Sanz se preocupó por interactuar con su público.
"Se ven muy bien, elegantes", le hizo saber a sus espectadores. De ellos aceptó flores, y obsequió los palillos que usó al tocar los platillos. También le extendió su mano a la fanaticada que rodeaba el escenario.
Las letras de los éxitos como Corazón partío, Amiga mía, Ella, El alma al aire y A la primera persona dejaron a los asistentes sin aliento.
Justo en este punto, a una hora y quince minutos del recorrido del tren, Sanz anunció: "Poquito a poquito hemos llegado casi al final del concierto". Interpretó una canción más y se retiró junto a su banda. "¡Otra, otra!", rogaron los espectadores. Aún el tren no había llegado a su destino final.
Las luces bajaron y el piano fue llevado al centro del escenario. Instantes después, Alejandro apareció solo y posó sus dedos sobre las teclas para ofrecer otro repertorio de sus canciones. Finalizado este, se retiró.
Pero solo para regresar después, a las 10:50 p.m., junto a sus músicos, que animaron al público con Te lo agradezco, pero no. Aquí, el cantante se mostró muy agradecido y dijo: "Gracias, gracias... Ya sé que dar gracias está muy trilla’o". Y finalmente con No es lo mismo, "El tren de los momentos" cumplió su cometido.
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