| laboratorio.refuerzan monitoreos de residuos.
Vigilan inocuidad de las cosechas
La falta de controles en el uso de plaguicidas pone en riesgo la salud y afecta las exportaciones.
Se trabaja en la implementación de la norma ISO 17025, para que se reconozca el laboratorio.
| LA PRENSA /Víctor Arosemena. |
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| pruebas. En el laboratorio de control de residuos de plaguicidas las muestras son evaluadas en una máquina centrífuga, como parte de los exámenes que se realizan a los vegetales.934830 |
Yenifer Bolívar
ybolivar@prensa.com
Los plaguicidas forman parte de la larga lista de insumos que se necesitan para la producción agrícola. Y sin un monitoreo adecuado, el mal uso de estos productos durante el proceso de siembra y cosecha puede ser perjudicial para la salud humana y en ocasiones puede hasta afectar las exportaciones del país.
Aunque en Panamá no se han registrado últimamente altos niveles de residuos de plaguicidas en los productos, se están vigilando muy de cerca las producciones de apio, tomate y pimentones, reconoció el director de sanidad vegetal del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), Ariel Espino.
El funcionario asegura que la apertura comercial con otros países y las estrictas normas de protección al consumidor hicieron necesaria la inversión en un laboratorio de control de residuos de plaguicidas en plantas y productos vegetales, "cuya principal tarea es garantizarle a los productores y consumidores la inocuidad de las cosechas nacionales".
La detección de residuos de plaguicidas en los productos es uno de los componentes más delicados en la tarea de garantizar la inocuidad de los alimentos, porque siempre el uso de agroquímicos provoca inquietud en el consumidor.
Francisco Monje, asesor del laboratorio, señaló que actualmente se está trabajando para lograr la implementación de la norma ISO 17025, que es la utilizada para certificar laboratorios a nivel mundial.
"Lograr la acreditación ayudará a demostrar a los importadores y productores que los resultados del laboratorio son confiables y cumplen con las normas y los estándares internacionales", afirmó Monje.
Este proyecto estatal, que contó con el aporte de Taiwan, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Fiduciario, tuvo un costo de un millón 400 mil dólares e incluye el laboratorio, el equipo especializado, los reactivos, las infraestructuras y una planta de tratamiento de desechos.
Técnicos taiwaneses se encargaron de adiestrar a 15 especialistas panameños, que además recibieron entrenamiento del Organismo Internacional de Energía Atómica.
El laboratorio forma parte de una infraestructura que incluye tres módulos de vigilancia: uno en el Mercado Agrícola Central, el segundo en Volcán (Chiriquí) y el tercero se pretende instalar en Las Tablas próximamente.
Estos módulos ayudan al monitoreo en campo, mientras que el laboratorio, ubicado en Río Tapia Tocumen, realiza análisis post-cosechas que -a un costo de 250 dólares por prueba- arroja resultados en dos horas, explicó Brenda Checa, coordinadora química.
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