| Sociedad.
Presidenta argentina enfrenta retos sociales
El desempleo y la pobreza son dos temas muy importantes en la agenda de la nueva mandataria.
| REUTERS / Marcos Brindicci |
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| DECLARACIÓN. En su primera aparición pública, Cristina Fernández habló de lo que será su gobierno.934933 |
BUENOS AIRES, Argentina/AP
En las primeras declaraciones después de su triunfo el domingo, la presidenta electa Cristina Fernández aseguró que sus prioridades a partir del 10 de diciembre serán: reducir el desempleo y la pobreza.
Aunque no los mencionó como problemas acuciantes e incluso los relativizó, los temas de un posible rebrote inflacionario y las dificultades energéticas seguramente también figuran en su agenda. Ambas cuestiones fueron centrales en la campaña electoral de sus adversarios.
Pero la situación general que recibe es, indudablemente, mucho mejor que la que encontró su esposo y presidente saliente Néstor Kirchner, cuando llegó al gobierno en 2003 bajo el impacto de la peor crisis económica y social padecida por la Argentina en las últimas décadas, que había hecho eclosión a fines de 2001.
La campaña electoral de la candidata del centroizquierdista Frente para la Victoria, se centró en "profundizar los cambios" y consolidar los logros de su esposo. Kirchner, muy confiado, solía pronosticar que los electores llenarían las urnas de "buena memoria" por lo realizado, y eufórico lo recordó en la víspera, al mencionar el 45% de votos logrado por su esposa.
El tema de la inflación es el más controversial en el actual debate político y económico, ante el cuestionamiento de la oposición y de organizaciones de consumidores de las cifras brindadas por el INDEC, el organismo estatal de estadísticas y censo.
El Gobierno estimó, para todo este año, un aumento inflacionario del 9.4%, mientras la Asociación de Consumidores y Usuarios considera que la cifra real estará entre el 14 y el 15%.
Cristina Fernández declaró el lunes, en un reportaje por TV, que "es desacertado hablar de un problema hiperinflacionario" y citó estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de organismos empresariales locales que calculaban que el aumento de precios no excedería del 12%.
Durante el crudo invierno austral de este año, con los registros de temperatura más bajos en décadas y una insólita nevada en Buenos Aires, el Gobierno impuso restricciones al uso de energía en industrias y comercios, aunque no en los domicilios. Las restricciones desataron un clamor de preocupación y de críticas a los programas gubernamentales, ligados a convenios para la construcción de gasoductos con Venezuela.
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