Como ya es costumbre,
cada vez que ocurre una
tragedia en Panamá sale a relucir la cruda realidad de un país que no hace mucho por prevenirlas, ni por contar siquiera con los mínimos planes de emergencia. El incendio en la Zona Libre de Colón se ha cobrado la vida de dos bomberos que cumplían con su heroico deber.
Estas muertes no debieron suceder. La Zona Libre no solo proyecta mover la cifra récord de 15 mil millones de dólares para 2007, sino que es la segunda zona franca más importante del mundo. Pero ni eso es suficiente para que tanto las autoridades como la administración de la zona franca cuenten con los planes de contingencia que exigen estas situaciones.
Desde la falta de agua e hidrantes, hasta la poca accesibilidad al lugar; sumado a que uno de los hangares estaba lleno de material inflamable, presentaban el escenario perfecto para una desgracia. ¿Cuándo llegará el día en que los panameños tomemos consciencia y pongamos el valor de la vida humana por encima de nuestra incapacidad de planificarnos? |