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Panamá, miércoles 31 de octubre de 2007
 

DE LOS CELTAS A LOS AMERICANOS.

Tiempo de calabazas

Un granjero llamado Jack le sacó la lengua al diablo, y vivió para contarlo. De ahí, las calabazas de ‘Halloween’ saludan a Jack, y alumbran el camino a las almas en pena.

LA PRENSA/Eric Batista
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Ana Alfaro
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com

Por lo general paso olímpicamente las fiestas norteñas, como la noche de brujas y acción de gracias, pero este año me disfracé para un “partí”, y me puso de humor. Claro que eso no significa que me zampe esos detestables conitos llamados candy corn, y que son el sueño de un dentista, pero sí hablaré de cómo la calabaza (tan americana ella) llegó a convertirse en el ícono de una fiesta eminentemente céltica.

Es otro producto de la fusión de culturas y tradiciones. Primero, sintaxis: viene de Alholowmesse o día de todos los santos. A la noche anterior, antigua Samain, se le comenzó a llamar All-hallows Eve y, con el tiempo, Halloween. Ahora, historia: la fiesta era una tradición milenaria (de hace más de 2 mil años), que concluía el ciclo de la cosecha y daba una timorata bienvenida al cruel invierno, asociado con la muerte humana.

De tal manera, en la tradición de las tribus célticas que poblaron gran parte de Europa y subsisten en su último enclave, Irlanda, se creía que la noche anterior al Año Nuevo se creaba un puente entre el mundo de los vivos y el de los muertos, cuando además de permitir a los malos espíritus hacer daño, este puente daba a los druidas o sacerdotes la oportunidad de predecir el futuro.

Con la gran hambruna de la patata que sufrió Irlanda a mediados del decimonono, emigraron aquellos que se salvaron de la parca a Estados Unidos. Luego, ahí descubrieron la hermosa calabaza, y la sustituyeron por los exiguos nabos que solían tallar en honor a la historia de Jack, un granjero (irlandés, of course) boludo pero brillante, que logró burlar al diablo.

Ergo, se talla un nabo o calabaza y se prende una lucecita dentro de ella para iluminar el largo camino de las tristes almas en pena. De ahí, el nombre jack-o-lantern.

(Vea Amnesia, zombis y lucha libre)

© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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