| REALIDAD. En el cine y el teatro ellas tienen un nuevo estilo.
Las brujas de hoy son bellas
En los libros de cuentos del siglo pasado se guardan los rostros feos de las brujas. Las de este siglo son bellas.
Según el DRAE, la bruja es una mujer fea y vieja, y en los cuentos infantiles, tiene poderes mágicos.
| CORTESÍA/Agustín Clement |
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| PERSONIFICACIÓN. La actriz Stella Lauri interpretó a una bruja en la obra infantil ‘El gato con botas’, de Agustín Clement.933868 |
Lineth O. del Cid T.
ldelcid@prensa.com
Cierre los ojos y traiga a su mente la imagen de una bruja, la de su cuento infantil favorito o la de una película. Es bastante posible que ella cumpla con el perfil: ojos grandes, una nariz enorme coronada con una verruga, un atuendo gris y una risa malévola.
Ahora encienda el televisor y descubra los cambios sufridos de este clásico personaje, en manos de libretistas y escritores .
Hace unos años, las hermanas Halliwell –Prue, Piper y Phoebe– protagonizaron la serie Charmed. Eran unas brujas buenas, sencillas, bonitas y algo atrevidas, pero cuando les tocaba un embrujo de maldad se convertían en mujeres sensuales e incitadoras.
El actor Agustín Clement, quien escribió para el teatro su versión del cuento El gato con botas e incluyó a dos brujas, se inclina por las brujas de "corte más clásico". El personaje debe mantener –afirma– elementos que "obviamente las identifiquen, pero que no sean tan obvios como una escoba".
Clement piensa, además, que las brujas son seres que cargan tradiciones milenarias. "Aunque sean modernas, siempre tendrán un prendedor de la abuela, un collar antiguo... Cosas que representan su linaje brujesco", explica.
Lo de ayer y lo de hoy
Más allá de la imagen física de la bruja como personaje, el concepto se utiliza para describir ciertos rasgos de personalidad o formas de actuar.
Marisa Montesano de Talavera, miembro correspondiente de la Academia Panameña de la Lengua, establece que el acto de darle el título de bruja a otra persona siempre lleva implícito un sentido negativo.
"Se usa con un sentido de ‘adivinador de cosas’, pero en general, cuando te dicen bruja o brujo, no te están ‘adulando’. Ni siquiera cuando lo usan en diminutivo; sigues siendo bruja", explica de Talavera.
Y cuando hay que representarla, no todos usan los mismos recursos.
Rossana Uribe, por ejemplo, ha dado vida a personajes brujeriles para el teatro, y como actriz de método trata de tener a alguien real en quien inspirarse. "Recuerdo sus ojos, su voz y movimientos. Es que en la vida real hay muchas brujas alrededor", bromea.
En una obra infantil, Uribe dice que recurriría a detalles que para los niños sean fáciles de reconocer: "la voz envejecida, la postura encorvada, las manos con movimientos muy estudiados, la mirada".
Una posición que comparte la actriz Aurea Horta cuando dice que no es lo mismo representar a una bruja para niños, que una para adultos. "Los niños tienen la suerte de no encontrarse con una bruja de carne y hueso. Para los niños, las brujas son personajes de ficción, pero para nosotros [los adultos] son reales y desgraciadamente abundan".
¿Cómo es la bruja del siglo XXI? Para Clement, una que hace "pócimas de amor bajas en calorías, que lee el tarot en línea, que vuela solamente en luna nueva y es dueña de un talingo llamado Bin Bin".
Aurea Horta redondea y dice que la bruja de hoy sería un ser bochinchoso, inseguro, trepador, antipático y criticón.
Y es que, pasados los siglos, ya las brujas no necesitan escobas.
(Vea Los buenos atributos de las brujas del patio)
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