| CONFERENCIA.
Debaten eliminación de bombas de racimo
BRUSELAS, Bélgica/EFE
La destrucción de los actuales arsenales de bombas de racimo y la ayuda a sus víctimas son los asuntos que centran la conferencia regional europea abierta ayer en Bruselas, en el marco del llamado Proceso de Oslo, que busca prohibir en todo el mundo en 2008 el uso y almacenamiento de este tipo de arma.
La conferencia reúne, por primera vez, a representantes de 46 países, entre ellos el español Manuel Pérez del Arco, y de otros en calidad de "observadores" como Estados Unidos y Rusia, los mayores productores de bombas de racimo (o fragmentación) y los más reacios a respaldar el Proceso de Oslo, iniciado en febrero pasado en la capital noruega.
El objetivo del Proceso, ya respaldado por 83 Estados, entre ellos España, es impedir la producción, uso, almacenamiento y transporte de ese tipo de arma –que actúa como una mina antipersonal– y destruir los actuales arsenales en todo el mundo, una cuestión que aún no cuenta con el apoyo del Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros.
El representante español consideró que la reunión de ayer "es un primer paso para ver el panorama mundial respecto a este tipo de munición".
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