9:35 a.m. - WASHINGTON/EU (Reuters). -Una investigación en Estados Unidos reveló que administrar el supresor natural del apetito que posee el organismo a las personas con obesidad mórbida desactiva la respuesta de su cerebro a las comidas sabrosas.
Asimismo, el estudio señaló que la nueva actividad cerebral permanecía mientras se administraba la hormona.
Los investigadores indicaron en su informe que las imágenes cerebrales de los participantes muestran algunos de los circuitos cerebrales activados por la leptina, una hormona que ayuda a controlar el apetito, y que eso podría conducir a nuevos y mejores tratamientos contra la obesidad.
El trabajo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
"Mientras no poseían leptina (los pacientes) tenían mucho hambre cuando veían fotos de alimentos altos en calorías y eso se asoció con una elevada activación en una parte del cerebro que está vinculada con la ansiedad por los alimentos", dijo Edythe London, de la University of California en Los Angeles.
Con la leptina, los centros ejecutivos involucrados en el autocontrol estaban más activos. "Los resultados sugieren que la leptina fortalece los centros ejecutivos", señaló London, directora del estudio, en una entrevista telefónica.
El descubrimiento de la leptina en la década de 1990 generó gran furor, porque cuando se inyectaba en roedores hacía que los animales comieran menos y perdieran peso. Pero eso rara vez sucede en los seres humanos.
Por ello, los especialistas están tratando de saber cómo funciona la hormona en las personas y de encontrar modos de aprovechar mejor sus efectos.
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