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Especial para La Prensa vivir+@prensa.com DISTINCIÓN.Cuando escuchamos el término manipulación, podemos pensar en numerosas definiciones o escenarios en dónde aplicarlo, ya que son tantas las situaciones de manipulación como manipuladores los que hay. ¿Qué es la manipulación? ¿Por qué es importante el tema? ¿Cómo sabemos si estamos siendo manipulados y cómo hacerle frente? Ante todo, debemos distinguir que la manipulación es una forma de abuso emocional, en donde una persona manipula o distorsiona la verdad, utilizando medios hábiles y astutos, al servicio de intereses particulares. Esto quiere decir que la manipulación tiene una naturaleza sutil e invasora: logra apoderarse de un espacio o utilidad que no ha sido obtenido sino, más bien, robado. La manipulación la observamos en distintos niveles: la inocente criatura de dos años que hace una pataleta para conseguir lo que quiere de su madre; el marido celoso que maltrata a su mujer; o bien, los gobernantes que manejan naciones, como si fueran piezas de ajedrez para aumentar su poder y riquezas. Por supuesto que ni las intenciones ni las secuelas de la manipulación en cada caso son las mismas. Sin embargo, la gravedad del asunto no radica en el fin, a decir, conseguir algo; sino en el acto propiamente dicho, sobre todo en la agresión y las lesiones generadas hacia la otra persona. El carácter intrusivo de la manipulación despierta fuertes emociones en el receptor, tales como ansiedad, miedo, culpa, enojo, rabia, vergüenza, etc., que el agresor deliberadamente intenta provocar, consciente o inconscientemente. Sus palabras o acciones llevan a que otras personas digan o realicen actos que normalmente no harían, como si un ser alienígena se apoderara de ellos. Incluso, cuando sus técnicas no funcionan puede que emplee la agresión física (como sucede, por ejemplo, en los casos de maltrato). A veces la manipulación puede ser tan sutil que no nos damos cuenta, sobre todo cuando somos "beneficiados" en cierta forma. Por ejemplo, no cabe duda de que los medios de comunicación masivos, como la radio, la televisión, el cine, los diarios, tienen un rol muy significativo para el ejercicio y el control mental de la población. Somos inducidos inadvertidamente a comprar, a tomar decisiones, etcétera. IGNORANCIA. Desafortunadamente, muchas veces no tomamos conciencia de que estamos siendo manipulados. Por supuesto podríamos pensar que "ojos que no ven, corazón que no siente"; sin embargo, el problema radica en que si no advertimos que estamos inmersos en una manipulación no sólo terminaremos sometidos al deseo o las necesidades de otras personas, sino que a la larga nos veremos afectados por una serie de daños emocionales o físicos graves. Acabaremos cediendo a nuestras propias necesidades, valores e ideales; o bien, resintiendo lo que hemos conferido. Además en Vivir
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