| TURISMO INTERNO.
La cara de nuestra ciudad
Vilma Nora Alfú De La Espriella
El sábado 29 de septiembre decidí, junto con mi hermana y mi sobrino, salir a hacer turismo interno, así que nos dirigimos al Casco Antiguo. Hicimos una visita al Museo del Canal, que, dicho sea de paso, lo conservan en un estado francamente admirable, cuidan cada detalle, la limpieza es notoria, todo está impecable, bien organizado; con toda sinceridad, deja una tremenda impresión a quienes lo visitan.
Terminado el recorrido en el museo nos dispusimos visitar una heladería que está ubicada a un costado del Hotel Central, exquisito lugar así como exquisitos son sus helados. Terminados los helados nos dispusimos dar inicio a nuestra caminata por el área, pudimos percatarnos de los trabajos de restauración que se están ejecutando ya, en muchos edificios que actualmente están en ruinas.
Tengo la ilusión de que pronto toda esta zona resulte completamente restaurada, ya que es la más emblemática y hermosa de nuestra ciudad.
A continuación comentaré la parte fea de la excursión. En nuestra caminata nos tropezamos con alcores de basura acumulada casi en cada esquina del barrio. Los perros callejeros y los gallinazos rompían las bolsas buscando algo que degustar, lo que dejaba un escenario deplorable y un olor nauseabundo a lo largo y ancho del barrio. Continuando con nuestro recorrido, caminamos hacia la sede de la Presidencia de la República; al llegar nos encontramos con un agente de la guardia presidencial quien, en una caseta, custodiaba el acceso al área; nos dirigimos a él para preguntarle si nos era permitido pasar por el frente de la Presidencia, pues el paso estaba cerrado. Muy cortésmente nos respondió: "claro que sí". Nos explicó que solo los vehículos que no están identificados les está restringido el tránsito por el área, pero que el recorrido a pie está permitido y que además podíamos tomar unas fotos. Ya dentro del área, nos encontramos con un grupo de chicos instalando carteles alusivos a la campaña de la Cinta Rosada para su posterior lanzamiento, el día 1ro. de octubre. Para mi sorpresa, todos los chicos habían sido alumnos míos de la carrera de diseño gráfico -agradable sorpresa-.
Más adelante, exactamente frente a la Presidencia, hicimos un alto para hacer unas fotos de las garzas y luego cruzamos al frente en donde hay una cerca que da al mar. Quisimos hacer unas fotos de la ciudad y vaya sorpresa que nos llevamos: una gran cantidad de basura inorgánica revoloteando en el mar exactamente frente a nuestra Presidencia. ¿Es ésta la imagen que queremos dar de nuestro país?
Pretendemos vestirnos como ciudad del primer mundo, sin embargo, la imagen que estamos dando no es ni tan siquiera de la ya obsoleta clasificación de "tercer mundo"; yo lo catalogaría más bien de "cuarta categoría".
A diario vemos gente tirando basura desde los buses, taxis y autos particulares, utilizando la ciudad como un basurero personal, ¡y esto para no ensuciar sus autos!, pero sí ensucian la ciudad en la que vivimos todos. Me pregunto, ¿así mismo tiran basura en el piso de sus casas?
Es bien conocido por todos que este problema no existe únicamente en el Casco Antiguo, el problema está en todo el país, en cada calle, en los ríos, quebradas, parques, áreas turísticas. Todos los años se inundan los ríos debido a la cantidad de basura depositada en ellos. Aparecen las autoridades, recolectan todo, dejando los ríos "limpios" y en menos de lo que canta un gallo se vuelven a llenar de basura como por arte de magia y nadie se hace responsable… siempre son otros y que limpien otros…
Es necesario contar con un sistema de recolección de basura más eficiente y moderno, en el que la sociedad civil, la empresa privada, los industriales y el Gobierno en conjunto se comprometan a mejorar el sistema de recolección colocando contenedores de diferentes colores para identificar los desechos que van en cada uno y así poder separarlos, como lo hacen en el primer mundo. ¿Es tan difícil hacer las cosas bien, o es que únicamente nos interesa lo que nos representa dinero? Separando los desechos también se puede obtener dividendos, basta con separar y vender; así disminuimos el volumen de la basura; evitamos contaminaciones, malos olores y embelleceremos nuestra ciudad.
La basura como tal, no tiene porqué existir; todo lo que producimos se puede reintegrar al medio y con la basura es exactamente igual. Esto significa que, todo puede ser re-aprovechado de una u otra manera, ésta es una solución integral. El concepto basura debe desaparecer.
Debemos aprender a reducir la cantidad de residuos sólidos que generamos, reintegrarlos al ciclo productivo, canalizarlos adecuadamente y disminuir la degradación de la parte orgánica.
Tenemos que comprometernos a poner de nuestra parte para cambiar, ya que el problema no es una cuestión solo de estética, es asunto de nuestra salud.
La autora es diseñadora gráfica
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