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Panamá, martes 30 de octubre de 2007
 

DANZA DE LOS MILLONES.

La gran estafa

Yohel Amat

Panamá está creciendo a un ritmo tan vertiginoso que para el común de los panameños resulta hasta cierto punto alucinante. Rascacielos, puertos gigantescos, la ampliación del Canal, transnacionales nuevas se asientan en el país, nuevos bancos, multitudes de extranjeroscomprando bienes raíces, ebullición en el comercio, etc.

Todo ello sirve como un indicador de que las cosas están cambiando en nuestro país, aparentemente para bien.

Sin embargo, desde hace varios gobiernos venimos arrastrando una serie de problemas que con un poco de voluntad política y ciudadana se podrían no solamente haber solucionado, sino erradicado para siempre.

Entre esos problemas queremos resaltar uno que "salta" a la vista inmediatamente y que nos hace "caer" en una inmediata depresión: el desastroso estado de las calles y carreteras de nuestro país.

¿Podemos llamarle "calle" o "carretera" a esos senderos lunares que diariamente usamos para transportarnos? La verdad es que a veces llama a la reflexión como es posible que circulen miles de carros por la ciudad capital, por ejemplo, en calles llenas de huecos, con fosas, lozas movidas, alcantarillas sin tapa, policías muertos ilegales, etc. Es toda una oda a la inventiva del panameño.

Y si a ello agregamos que hay que luchar por el poco espacio transitable con nuestros "amigos" los diablos rojos y sus compañeros de aquelarre, los taxistas, llegamos a la conclusión de que tanto el auto como su conductor para salir a circular en esta urbe, deben convertirse en gladiadores.

Lo que más indigna es que en un país que supuestamente está en vías de desarrollo nos demos el lujo de invertir millones de dólares en la reparación y en la construcción de kilómetros de calles y carreteras, que en menos de un año comienzan a dar muestra de un acelerado deterioro.

La vía Transísmica no tiene un kilómetro sano de carretera; la Tumba Muerto en ciertos puntos pareciera una carrera de obstáculos por la cantidad de baches que ostenta. La Vía España es un desastre. La vía Domingo Díaz en algunas partes es intransitable. En Villa Zaíta y Santa Librada hace menos de dos años se asfaltó y reparó en su totalidad la vía principal que las conecta y ya en menos de dos años se está llenando de huecos.

¿Para qué tenemos un MOP que en teoría debe velar no solo porque las obras se ejecuten, sino que se ejecuten bien? Y en caso contrario debería ser la primera institución en multar o aplicar las garantías a aquellas compañías que por ahorrarse unos centavos estafan al pueblo haciéndole perder millones.

Sin embargo, el ciudadano, aparentemente está solo y abandonado a su suerte; mientras seguimos en la danza de los millones y aquí no ha pasado nada.

Es urgente que se defina una política para el mantenimiento, reparación, y construcción de nuestras calles, carreteras y avenidas, ya que no podemos seguir desperdiciando millones de dólares en infraestructura que a corto plazo quedará inservible. Se debe detener esta estafa al pueblo y atender su desespero.

El autor es analista / programador
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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