| BOLIVIA. PAISAJE ORDENADO.
Sucre, más que historia
La ciudad boliviana es también conocida como la Ciudad de los cuatro nombres o Ciudad blanca.
Con el paso del tiempo la arquitectura colonial ha sido preservada principalmente en los templos.
| EFE/Javier Aliaga |
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| COMUNIDAD. Una de las calles principales de Sucre con dos arcos y un obelisco que destacan en el paisaje urbano.933418 |
Javier Aliaga/EFE Reportajes
La ciudad boliviana Sucre es más conocida por su singular y ordenado paisaje urbano, de estrechas calles, llenas de casas blancas con techos rojos, flanqueadas casi en cada esquina por antiguos y conservados monumentos coloniales, que por ser la capital constitucional de Bolivia.
Y es que La Paz, situada a 579 kilómetros de distancia, ha sido el centro fáctico del poder en Bolivia, desde 1899, cuando una breve guerra civil entre las dos regiones se zanjó con el traslado a su seno del Gobierno y del Parlamento, dejando para Sucre sólo el Poder Judicial, y quitándole el brillo y el protagonismo de su pasado ilustre.
UN VIAJE AL PASADO
Conocida en su historia como Chuquisaca, La Plata, Charcas y Sucre, pero también apodada "Ciudad Blanca" y la "Ciudad de los cuatro nombres", celebró el 29 de septiembre el 469 aniversario de fundación, asumiendo que esta fue hecha en 1538, aunque otras versiones insisten en otra fecha de dos años después.
Pese al paso del tiempo, la arquitectura colonial ha sido preservada principalmente en los templos y la republicana tiene monumentos emblemáticos que permiten evocar a cada paso el pasado ilustre de Sucre y tener una inesperada sorpresa casi en cada esquina.
Su Catedral Metropolitana, cuyos orígenes se remontan a 1568, situada al lado del Palacio de Gobierno que se terminó de construir en 1896, tres años antes del traslado de los poderes a La Paz, o la "Casa de La Libertad" de 1612, todos ellos situados en la Plaza 25 de Mayo que continúa en el mismo lugar elegido por los españoles para su fundación.
El edificio de la Universidad San Francisco Xavier, cuna de las ideas revolucionarias de la época, de 1624, el Teatro "Gran Mariscal" construido para óperas y habilitado para ser la sede de las sesiones de la Asamblea, o la hermosa mansión del "Principado de la Glorieta" que perteneció a una rica familia de mineros y banqueros a los que el Papa León XIII otorgó ese estatus por su labor filantrópica.
Con esos antecedentes, los sucrenses creen que pueden ser una capital de lujo aunque nada parece indicar, por el momento, que el conflicto regional se destrabe, aún a costa de la Asamblea Constituyente que, según muchos pronósticos, se encuentra en coma y a punto de dejar otra vez a Bolivia en una nueva crisis.
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