De acuerdo con la ley, los partidos políticos tienen derecho a un subsidio para garantizar su existencia. Debido a ello, todos los panameños debemos meternos la mano al bolsillo y darles dinero para que no desaparezcan.
En otras palabras, además de darles sustento a través de su bien elaborado sistema de clientelismo político; nombramientos sin más méritos que pertenecer al partido oficialista –ello sin contar con la pérdida que genera la corrupción–, tenemos que mantener sus estructuras. Pero la verdad sea dicha: los partidos políticos cuentan con donantes –muchos de ellos ¡qué coincidencia! proveedores del Estado– que podrían hacer lo mismo.
Así, sobraría algo para hacer uno o dos hospitales. Aumentarles el subsidio es el colmo: es aprobar la forma en que se conducen; es aplaudir el clientelismo político; es mantener su estatus, es premiarlos. Eso lo que provoca es darles un subsidio en la medida en que corrijan rumbos.
De lo contrario, que rueguen por donaciones. |