| CONFERENCISTA. EL TALÓN DE AQUILES DE LAS MUJERES PROFESIONALES.
‘99% de las cosas son negociables’
‘Solo hay dos cosas que no son negociables: la muerte y el nacimiento. Después, todo entra’, María Marín.
| LA PRENSA/Ramón Jurado |
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| AUDITORIO. La presentación de la conferencista fue un lleno total.932923 |
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com
María Marín, conocida como la voz poderosa de motivación para la mujer latina, estuvo de visita en Panamá esta semana para dictar la conferencia: "Mujer sin límite".
Su carismática personalidad y contagiosa energía no demoraron en envolver al público que asistió a su presentación la noche del jueves en el Salón Gran Canal del hotel Marriott.
Saludó al público, dijo uno que otro chiste de género y, como ella misma expresó, fue "al grano como el dermatólogo".
¡Ah!, pero antes hizo tres promesas al público: Las mujeres saldrían más seguras de sí mismas y los hombres con un mayor conocimiento de cómo entender al "mal llamado sexo débil"; todos los que tuvieran una meta en la vida, con sus consejos, se acercarían más a ella; y por último, disfrutarían de un momento de diversión y relajamiento al máximo.
Marín arrancó su exposición con una pregunta: ¿Por qué a las mujeres le llaman el sexo débil? Cuenta que hace un tiempo se hizo esa misma pregunta y, después de indagar sobre el tema a varias personas, incluyendo a su médico de cabecera, llegó a la conclusión de que es algo meramente físico. Es decir, la contextura de la mujer es por lo general más fina y delicada que la de un hombre; pero por lo demás — afirmó— hay miles de razones por las que la mujer puede considerarse el sexo fuerte.
Como por ejemplo, la mujer fisiológica y mentalmente está más preparada para soportar el dolor, prueba de ello el proceso que lleva a ser madre. Por otro lado, en lo sexual, se ha sustentado científicamente que son más resistentes durante la actividad.
Con estos leves planteamientos, la conferencista buscaba calar en las mentes de las mujeres que por ningún motivo se debían considerar menos que el hombre, ni siquiera en lo profesional. "Se han hecho muchas investigaciones sobre el tema, que han demostrado que las damas son mejores empresarias que los hombres. Se relacionan mejor con los demás, son más cautelosas y precavidas para dar cualquier paso importante y, sobre todo, tienen la suficiente paciencia para esperar y discernir cuál es el momento más indicado para realizar cualquier inversión o transacción".
Pero como todo, dice Marín, el sexo femenino tiene su talón de Aquiles en este campo, y es el proceso de negociación. "En esto definitivamente los hombres ganan, pero podemos aprender de ellos y sacarle mucho más provecho a la práctica".
Marín enfatiza que la negociación le serviría a la mujer no solo en su trabajo, sino en su vida diaria. Por ejemplo, para convencer al esposo a que ayude más en casa o que la atienda; para lograr que en una zapatería le rebajen el precio del calzado o para convencer a alguien de hacer lo que uno quiere.
Para medir el poder de negociación en el auditorio, los instó a que se hicieran en pareja de dos. Uno tendría el puño derecho cerrado y el trabajo del otro sería convencerlo de abrirlo. Algunos se valieron de cosquillas, chantaje con dinero, la fuerza bruta, pero los que ganaron fueron los que lograron el objetivo solamente hablando.
La base más importante de la negociación, según la expositora es una: Siempre pedir mucho más de lo que se quiere, para obtener lo que realmente se deseaba; es decir, que si se quiere un aumento de 300 dólares, hay que pedir mil para tener amplia cancha para negociar.
Y, en este aspecto, Marín recordó que nunca hay que solicitar un aumento bajo el planteamiento de que es por necesidad, porque el patrono sabrá que por eso no se atrevería a renunciar, más bien hay que solicitarlo sustentando por qué uno lo merece. Esto va acompañado de una actitud de positivismo, "de que se va a lograr el objetivo", y decisión, "hablar sin titubeos".
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