| TECNOLOGÍA NUCLEAR.
Interrogantes y torpezas en el Oriente Medio
Gerardo E. Martínez-Solanas*
Leemos "Irán puede crear misil de largo alcance". Hubiera sido oportuno que la noticia aclarase detalles sobre el proceso que lo posibilita, pero apenas comenta los esfuerzos de Estados Unidos en su programa de defensa misilística. Mala señal, porque la estrategia pasiva en cuestiones bélicas suele interpretarse como debilidad.
La tercera guerra mundial, o "guerra fría", concluyó con el derrumbe del imperio soviético. En pocos años comenzó una cuarta guerra mundial, o "guerra contra el terrorismo" que, como la anterior, es un esfuerzo concertado para destruir y desmoralizar la estructura social y política occidental mediante violencia, terror y agresiones solapadas. Como la anterior, esta cuarta guerra es inevitable, porque la provocan quienes desean imponer, a cualquier precio, su visión cruel y autoritaria del orden mundial.
Lo más notable de estas dos últimas guerras mundiales es la actitud de restarles importancia, mientras se realiza una labor de infiltración, rearme y terrorismo, calculada para dañar lo más posible sin dejar lugar a la riposta. Por tanto, esta noticia del peligro que proyectan los enemigos de la democracia debió revelar más. Por ejemplo, explicar cómo desde fines del siglo pasado se observan actividades para proveer a nuestros enemigos de armamento nuclear y sus vectores misilísticos. Norcorea desarrolla proyectiles (el Nodong y sus derivados), luego perfeccionados en Pakistán (el Ghauri y sus derivados). Pakistán ha transferido la tecnología nuclear necesaria a Irán para iniciar su programa armamentista e intercambiar tecnología -mediante Yemen y Siria- con los avances misilísticos norcoreanos (perfeccionados con el Shehab iraní y sus derivados).
La primera clarinada retumbó en diciembre de 2002, cuando dos fragatas de la Armada española interceptaron en el Mar Arábigo un buque sin bandera, que resultó ser norcoreano, en ruta hacia Yemen. Después se supo que la ruta se extendía a Siria y que el destino final era un "intercambio comercial" entre Irán y Norcorea.
La última clarinada fue un ataque aéreo israelí a instalaciones costeras sirias en la frontera turca. Las protestas de Siria han resultado tan apagadas y discretas como reticentes las declaraciones israelíes. Se dice que se trataba de instalaciones donde se acumulaban pertrechos transportados por buques norcoreanos. El hecho de que Israel violó en el ataque una franja del espacio aéreo turco, tampoco generó mayores protestas. Esta discreción de los tres involucrados es sospechosa. ¿Le encargaron los aliados del Estado judío el trabajo sucio, como cuando aviones israelíes destruyeron las plantas nucleares de Irak en 1981? ¿O es una advertencia a Irán?
La torpeza de la política exterior estadounidense en esta segunda guerra de Irak ha provocado un ambiente tan negativo de opinión que permite que otros hechos importantes se ignoren por los medios de comunicación y la opinión pública no pueda evaluarlos debidamente.
Además, una iniciativa demócrata en el Congreso norteamericano lo complica todo cuando Pelosi promueve una anacrónica denuncia al genocidio de armenios por el Imperio Otomano durante la primera guerra mundial. Precisamente cuando los turcos -hasta ayer aliados firmes de Occidente- eligen un gobierno de cariz islámico. En consecuencia gran parte de la opinión pública turca se vuelca a favor de los intereses del fundamentalismo religioso.
La caída de Turquía en el islamismo extremista reduciría al mínimo la posibilidad de una pacificación en Irak. El caos resultante y el derrumbe de la política, ya deficiente, del presidente Bush daría un triunfo abrumador al Partido Demócrata. Eso a costa del triunfo del fundamentalismo en Oriente Medio. Esta cuarta guerra mundial que apenas comienza podríamos pararla con actuaciones firmes y decididas frente a nuestros enemigos.
¿Alguien recuerda Munich, Chamberlain y Hitler? Que se lo digan a quienes pretenden apaciguar a Amadinehad y enajenar a los turcos.
Firmas Press. El autor es economista y politólogo
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