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Panamá, domingo 28 de octubre de 2007
 

MÉDICOS Y CONTROL DE CALIDAD.

Los abogados de Sandalio

Daniel R. Pichel
dpichel@cardiologos.com

Pues, otra semana donde hay mucho de que hablar. Por un lado, la visita oficial de un exorcista, autorizado para "sacarle el diablo a los poseídos". Al margen de que el tema me parece limítrofe entre superstición e ignorancia, el señor fue una decepción. Con tanta propaganda que le hicieron, ni siquiera fue capaz de librarnos de los "diablos rojos" que han poseído a nuestras calles.

La Asamblea anda inspirada. La ley del transporte es un adefesio que premia a los maleantes que causan el problema. Tratan de oficializar el clientelismo pretendiendo que se vote donde a uno le dé la gana asegurándose que, con suficientes buses, tendrán los votos necesarios para garantizarse una curul. Después, el flamante presidente legislativo del TPC (todos padeceremos consecuencias) se ha sacado de la manga la resurrección de las bien difuntas partidas circuitales. ¡Que viva la función legislativa!... Ah, y escuché que los mismos fanáticos que impusieron el mes de la Biblia pretenden prohibir el Halloween por ser una fiesta satánica. Por último, la comisión de salud cedió ante la manada de Sandalios que se oponen a la certificación médica retrasándola por otros seis meses con tal de librarse de la incomodidad de hacer cumplir la ley a quienes no se consideran capaces de aprobar los exámenes. Como me dijera un médico joven que me escribió esta semana (de quien no digo su nombre por miedo a que Sandalio lo ataque) "he sido fiel testigo de este grupo de mediocres que han defendido con todas sus fuerzas el concepto de no a la certificación médica". Creo que más claro es imposible.

Y hablando de Sandalio, deseo aclarar algunos conceptos que han expresado en esta sección de La Prensa sus abogados de oficio. No sé si sus escritos insinúan que yo sea un Anacleto o un "Sandalio viejo" pero, créanme que me tiene completamente sin cuidado. Enumero puntos importantes:

1. La certificación no es un "gran instrumento para acabar con los Sandalios"… pero de que ayuda, ayuda… Si se hace una prueba de conocimientos y Sandalio fracasa, pues ya es algo… Hay muchosSandalios que ejercen hace mucho tiempo y que son consecuencia de no evaluarlos a tiempo.

2. No tengo una cruzada contra los médicos jóvenes. Muy por el contrario, los apoyo (y muchos de ellos pueden afirmarlo). Sin embargo, considero que es imperativo mantener el adecuado nivel académico que la profesión exige. Y deben ser esos médicos bien entrenados y no los Sandalios mediocres quienes obtengan la idoneidadprofesional y los puestos de trabajo por tener contactos y "palancas".

3. La experiencia solo se adquiere con el tiempo. La única manera que un médico recién graduado podrá competir directamente con quienes, por razón de edad, les llevan mucha ventaja, es demostrando su capacidad por medio de evaluaciones objetivas.

4. El "miedo a la competencia" es un mito que han inventado Sandalio y sus tinterillos. Si hay algo que puedo asegurar que nunca le ha preocupado a los médicos actualizados y responsables es que haya nuevos profesionales.

5. Curiosamente, en los tres artículos que he escrito sobre el tema de Sandalio, nunca he mencionado ni insinuado nada sobre Cuba y quienes se gradúan allá. Por lo visto, la obsesión insular obliga a defenderse aunque nadie los ataque. Si esta gente se siente aludida cuando se habla de "mala preparación"... pues por algo será.

6. Que cada vez haya más médicos nacidos en las comarcas indígenas y que quieran trabajar en sus lugares de origen es una demostración de su integración a la sociedad lo cual es totalmente natural, lógico y necesario si pretendemos avanzar como país.

7. Defiendo el proceso de certificación para los médicos, sin importar dónde se gradúen y aplicando el mismo examen a todos. Así mismo, la recertificación pretende que quienes ya estamos atendiendo pacientes, mantengamos un grado de actualización que garantice que todos nuestros habitantes (sean pobres, ricos, blancos, negros, indígenas, creyentes, ateos o ñángaras resentidos) reciban una atención de calidad. Entiendan que, con la cantidad de exámenes académicos que yo he hecho en mi vida, si tengo que hacer alguno más no voy a perder el sueño.

8. Sin ser profesor titular de ninguna universidad, participo constantemente como profesor ad-honórem en actividades de educación médica continua para estudiantes, internos, residentes, médicos generales y especialistas, por lo cual mi compromiso con la docencia y la superación profesional de mis colegas está más que demostrado. Las cátedras universitarias tienen que otorgarse y renovarse por concurso con quienes cuenten con la acreditación que garantice su capacidad docente y su actualización. Eso lo he dichosiempre y lo sostengo…

9. La medicina privada puede ejercerse tan responsablemente y con la misma dedicación que en las instituciones gubernamentales. De hecho, en un país donde el sistema público adolece de una irresponsable carencia de métodos de rendición de cuentas, nada es mejor evaluado que la medicina privada. Personalmente, trabajo en un sistema abierto de oferta y demanda donde cada paciente que entra por la puerta de mi consultorio lo hace voluntariamente. Nunca me he registrado en ninguna "red", "PPO" o "grupo médico", pues considero que eso atenta contra el derecho del paciente a escoger a su médico (y que conste que no menosprecio en nada a quienes trabajan en estos sistemas). Si alguien considera que la atención que le brindo no es adecuada (lo cual estoy seguro debe haber pasado muchas veces) estará en su total libertad de buscar a otro profesional con quien se sienta más conforme. Eso me obliga a hacer mi trabajo lo mejor posible, para seguir teniendo pacientes.

10. No dudo que en todas las profesiones haya Sandalios, pero los de la medicina, dada su responsabilidad directa en la atención de los enfermos, requieren un control de calidad muy estricto para el cual, hasta donde yo lo entiendo, la evaluación de conocimientos es un excelente punto de partida.

Para terminar, deseo dejar constancia que hace mucho dejé de sufrir por las frustraciones y complejos ajenos. Hay gente cuyo sueño vital es lograr sus objetivos, aunque para lograrlo deba hundirse en la miseria a todos los habitantes del país. Estos tipos buscan un apoyo popular que, si progresamos como nación, no encontrarán nunca. Ojalá Panamá encuentre el camino que garantice que estas aves de rapiña se mantengan alejadas y que tengan que ir a buscar su carroña en alguna otra parte.

El autor es médico
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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