| SISTEMA DE TRANSPORTE.
Otra gota para el cántaro
Diana Arrieta
Desde el día en que se publicó el artículo No habrá fondos para sistema masivo en 2008, he estado pensando en escribir mis ideas sobre el tema, que ahora comparto con ustedes; y no es hasta hoy que me animo a escribirlo, después de haber visto un reportaje en un canal de la localidad titulado Un día diferente. Se los digo de todo corazón, la persona que haya visto ese reportaje y no haya quedado espantada es un indolente.
Todos nos imaginamos el dolor que los panameños afectados de una u otra manera han sufrido a causa del "sistema de transporte" -por llamar de alguna manera al conjunto de vehículos automotores que tienen la obligación de brindar el transporte público en este país- que por años ha estado en pésimas condiciones y aún ahora, después de todo lo que ha pasado, a nadie parece importarle esta situación más que a los afectados directamente.
Teníamos la esperanza de que nuestros gobernantes hicieran algo, pero no ha sido así, solo aprobaron la ley N°. 42 del 22 de octubre del 2007 ("Que reforma la Ley 14 de 1993, sobre el transporte terrestre público de pasajeros, y la Ley 34 de 1999, sobre el tránsito y transporte terrestre".), que a mi parecer y el de muchos está incompleta, y lo más importante, que es el cambio de los buses, no lo han considerado. Del presupuesto que tiene la ATTT para el año 2008, para el sistema de transporte masivo tienen cero dólares invertidos.
¿Cómo es esto posible? ¿Qué más tiene que pasar en Panamá para que "alguien" se interese por los problemas de los demás? Se aprueban "partidas especiales" para pagar vacaciones vencidas, para pagar sesiones extraordinarias, hasta para subsidiar partidos políticos, pero nadie es capaz de "ponerse los pantalones y amarrarse la correa" con el tema del transporte. Esto es sumamente preocupante.
Sé que tal vez este artículo no tenga ningún efecto por sí solo, pero aunado a los que ya se han publicado y a los que se van a publicar, lograremos que nos escuchen y que actúen en beneficio de los usuarios del transporte público de Panamá. Recuerden que "tanto da la gota al cántaro hasta que lo revienta".
Lo peor de todo esto es que no pedimos mucho, sólo lo que consideramos merecernos. Creen que es demasiado pedir que los conductores sean personas responsables, educadas, con sentido común y sentido de la responsabilidad, tanto para las personas que transportan como para los vehículos que utilizan para tal fin; que estén en óptimas condiciones: los sillones deben estar en buen estado, a la máquina se le debe dar mantenimiento preventivo para evitar encontrarnos un bus dañado en cada esquina; no hablemos de la carrocería, que en los buses actuales se cae a pedazos. Y algo que es realmente preocupante es la falta de iluminación: los señores conductores insisten en transitar con las luces apagadas en horas de la noche, a mí me tocó verlo en un bus que pasaba por la vía Tumba Muerto: cuando el conductor pasó por enfrente del retén encendió las luces y luego las volvió a apagar.
Por otro lado, está la manera cómo conducen estos personajes. Se tiene que lograr de alguna manera que a estos señores se les sancione de una forma más enérgica para que de una vez por todas respeten la vida de los usuarios. Creo que solo con esto podríamos vivir un poco más tranquilos.
La autora es estudiante de arquitectura
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