| QUELONIOS. DE LAS SIETE ESPECIES EN EL MUNDO, HAY CINCO EN PANAMÁ.
INNOVA
Migrantes prehistóricas
Las tortugas marinas sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios. Según la lista roja de la Unión Mundial de Conservación, las especies canal y carey están por extinguirse. Estos reptiles siempre vuelven a la playa donde nacieron, tal vez guiándose por el sonido del oleaje y las corrientes. La temperatura del ambiente determina el sexo de sus crías. 932236Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com
En los mares y océanos de aguas cálidas, nadan unos seres que han habitado el planeta desde hace unos 150 millones de años: las tortugas marinas.
Durante siglos, el hombre se ha alimentado con su carne y huevos y, además, ha usado el caparazón de algunas especies como la carey, para elaborar artículos como ganchos y joyas.
Hoy la sobreexplotación, el saqueo de sus nidos, la pesca con redes inapropiadas e ilegales, donde quedan atrapadas hasta morir asfixiadas, y otros factores como los perros que atacan a las recién nacidas en su camino al mar y el desarrollo costero que no toma en cuenta el ecosistema playero, amenazan la supervivencia de estos antiguos reptiles.
COMPORTAMIENTO
Las tortugas marinas anidan en las playas arenosas de tierra firme y de las islas. Al nacer, emprenden un peligroso camino hacia el mar. Después de un año, se puede ver a estos animales, que al ir creciendo, buscan diversas áreas para su desarrollo hasta llegar a ser adultas, lo que les puede tomar entre 20 y 50 años, según la especie. Siempre regresan a la playa donde nacieron.
Al anidar, salen a la playa hasta siete veces, siempre buscando el sitio más adecuado para desovar. El sexo de las crías depende de la temperatura del ambiente. Factores como la sombra influyen, y son determinantes en el sexo de la población. Cuando la temperatura es de 29° C o mayor, todos los huevos que eclosionen serán hembras y, si es 29° C o menos, todos serán machos.
"Si se va a hacer un vivero, se deben conocer técnicas y buscar ayuda para evaluar cuál es la mejor forma de hacerlo", dice Argelis Ruiz, bióloga y administradora del Centro de Paleoecología y Arqueología Tropical y Gamboa del Instituto Smithsonian.
ESPECIES
Actualmente, existen siete especies de tortugas marinas en el mundo. De estas, cinco se pueden encontrar en Panamá:
*Tortuga blanca o verde: (Chelonia mydas), se hallan solo en el Pacífico y son herbívoras que se alimentan de pastos marinos y algas.
*Cabezona o cagüama: (Caretta caretta), conocida como ‘loggerhead’ y boba, come moluscos, esponjas y cangrejos y habita en los Océanos Atlántico y Pacífico.
*Carey (Eretmochelys imbricata): Habita en los arrecifes coralinos, come esponjas, caracoles, erizos y crustáceos.
*Canal (Dermochelys coriacea), también conocida como laud, baula en Costa Rica y trunkie turtle en Bocas del Toro. Es la más grande de las tortugas marinas, puede medir más de dos metros y pesar hasta media tonelada. Se alimenta de medusas.
*Tortuga lora, mulato o golfina (Lepidochelys olivacea): Solo está en el Pacífico. No se encuentra en el Caribe centroamericano. "Son comunes las arribadas de esta especie a las playas, pueden llegar mil tortugas en la noche entre uno y tres días, dependiendo de la población de la playa. En Panamá tenemos arribadas de tortugas lora en Isla Cañas, en el área de Tonosí, explica Argelis Ruiz.
La científica menciona que además existe en el Caribe la Chelonia mydas mydas, que es la tortuga blanca o verde, y la Chelonia mydas agassizzi, que es la tortuga prieta o negra, una variedad de la blanca o verde que antes se creía que era una especie separada.
CONSERVACIÓN
Desde la década de 1960, se empezó a proteger a estos animales en el ámbito nacional y regional. Hoy en Panamá se desarrollan varios proyectos de conservación. En Kuna Yala, el Congreso General Kuna decretó el año pasado una moratoria de cinco años para la captura de las tortugas marinas en la Comarca Kuna Yala. Además, un grupo de estudiantes, docentes y pobladores comenzaron un proyecto para conservar a la carey.
En Playa Malena, cerca de Coiba, hay un proyecto de los pobladores con la Fundación Mar Viva; y existe también un proyecto binacional entre Costa Rica y Panamá, liderado por la Asociación de Amigos de la zona costera de San San Pond Sak.
Sin embargo, la científica recalca que hace falta más investigación y monitoreo, participación comunitaria y apoyo financiero para conservar a estos animales. "No rompamos la cadena de vida en los mares. Dejemos que las tortugas desempeñen su rol biológico", concluye.
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