| CANJE HUMANITARIO.
‘FARC tienen la sartén por el mango’: senador Petro
Gonzalo Espáriz
Washington. -Cuando habla de las negociaciones sobre el "canje humanitario" entre el gobierno de Álvaro Uribe y las FARC, el senador Gustavo Petro mide mucho más de lo habitual sus palabras. Y en su análisis no tiene dudas sobre dónde reside la clave del éxito de la empresa: en la guerrilla.
"La sartén por el mango la tienen las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)", afirmó en una entrevista con la agencia DPA el senador colombiano.
"Va a depender mucho de ellas. Estoy convencido de que si cambian posiciones se pueden dar las liberaciones", sentenció en Washington, donde la pasada semana recogió el premio Orlando Lettelier por su papel en la causa de la "decencia humana y la democracia".
Según Petro, los participantes en las conversaciones deben dejar de tantearse para pasar a la acción. "Alguien tiene que moverse, y el primero que se mueva será un ganador", sentenció, sin querer manifestarse sobre la advertencia de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, contra "cruzar las líneas rojas".
Para el senador, el canje se complicó cuando se convirtió en "un verdadero despeje internacional", con la intervención de Francia, que busca la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid betancourt, y Estados Unidos, que pretende la de los tres contratistas norteamericanos que también están en manos de las FARC. A ello se une "Venezuela liderando un grupo de países latinoamericanos, en un cruce de expectativas mundiales que vuelven más complejo el asunto".
La habitual locuacidad de Petro, de 47 años, regresa al hablar de sus conversaciones en Washington con varios congresistas estadounidenses sobre dos de sus asuntos favoritos: el tratado de libre comercio (TLC) y el Plan Colombia. En ambos casos se felicitó porque la oposición a ambos asuntos en Colombia "ha triunfado en el corto plazo".
Petro abogó en Washington por que el Congreso estadounidense rechace el TLC y se renegocie el capítulo agrícola, que, según él, beneficia "al narcotráfico". El senador asegura que sus tesis tuvieron buena acogida entre la mayoría demócrata, que ya está poniendo dificultades a la aprobación del acuerdo por lo que consideran la falta de seguridad en Colombia, especialmente hacia los sindicalistas.
Los movimientos en Washington de Petro le originaron fuertes críticas en Colombia, donde el sector gubernamental lo tachó de "traidor", pero el senador asegura que "es una táctica del Gobierno": "Acá dije lo mismo que dije en Colombia. Ante la falta de argumentos intentan tachar los efectos de mis argumentos con una histeria nacionalista llamándome apátrida, cuando lo que estoy es intentando defender los intereses generales del país".
Respecto al Plan Colombia, el senador celebró que la mayoría demócrata en el Congreso haya dado un nuevo giro en la estrategia, aunque reconoció que fue más "por las circunstancias" políticas en Estados Unidos que por la presión en Colombia. "El Plan Colombia ha cambiado de rumbo". De "un plan militar y de fumigaciones, como fue durante estos seis años con 6 mil millones de dólares perdidos", "hacia el fortalecimiento del aparato judicial que es la que está haciendo las investigaciones sobre parapolítica, sobre el militarismo, sobre nexos entre el Estado y el narcotráfico y de ayuda a las víctimas, que en Colombia son millones".
"Si esa línea se mantiene y se profundiza eso era lo que nosotros queríamos", agregó.
El giro en el plan dependerá finalmente de la firma del presidente George W. Bush, pero Petro no cree que el republicano se atreva a vetar el texto. "Eso no supone solo vetar todo el mundo, con una serie de conflictos particulares de cada región".
DPA
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