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Ese lunes 23 de octubre de 2006, la avenida Martín Sosa se llenó de gritos, llantos y muerte. Cansados de quejarse por el calor intenso y habiendo atravesado el Corredor Norte desde el sector de San Miguelito hasta llegar al centro de la ciudad, los pasajeros del bus 8B-06 se enfrentaron de pronto al pánico y al dolor. El resto de la historia ya se sabe. No es preciso contarla. Dieciocho personas murieron carbonizadas ese día –incluyendo a dos niños– y las imágenes siguen golpeando la memoria. Pocos días después del suceso, César Camargo apenas si se mantenía en pie. No podía con su tristeza. En el siniestro había muerto su esposa, Agripina Sánchez, y la hija de ambos, Yaneth Camargo. El martes pasado, durante los actos de recordación, Camargo seguía teniendo la misma desolación en los ojos. Edgar Escartín, papá de los niños Alvin y Josué Escartín, sobrellevó mejor la tragedia al encontrar apoyo en su comunidad religiosa. Aún así, admitió en aquella ocasión la sensación rara que le producía el silencio de la casa que compartió con su familia. El pasado martes 23 de octubre, un año después de la tragedia, todos los deudos y los sobrevivientes se juntaron otra vez para pensar en los suyos; para que el país no los olvide. Estuvieron en la iglesia y se abrazaron. Fueron a la Martín Sosa y recordaron. La ocasión fue propicia para que algunos políticos se presentaran y tomaran parte de la difusión mediática. En medio de todo el dolor, aprovecharon, oraron y develaron placas. Pidieron también buenos deseos y suerte a una ley de transporte que muchos han calificado de "bufonada", que ha representado una victoria para los transportistas, según observadores políticos. Lo cierto, lo concreto de todo esto, es que 12 meses después del fallecimiento dantesco de 18 panameños dentro de un autobús, no ha pasado nada diferente en las calles de la ciudad: siguen circulando los mismos autobuses, conducidos por el mismo tipo de choferes. Siguen dándose carreras y accidentes, y los pasajeros siguen teniendo miedo a subirse a esos armatostes que chillan y pujan con cada frenazo.
Texto: Ana Teresa Benjamín Además en Panorama • Amenaza de huelga
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| © 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
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