| SALUD.
¿Por qué un Instituto de Desarrollo Humano y Práctica Clínica?
Franklin Espino H.
Una vez se defina el sistema de salud desde su cobertura universal (equidad, solidaridad) y el modelo económico (sostenibilidad financiera), es prioritario trabajar en el recurso humano, otra columna fundamental.
En la Mesa de Salud tuve la oportunidad de presentar una propuesta que debe ser parte de cualquier macrosistema que se apruebe y era referente al microsistema y los microprocesos de atención donde participa el recurso humano.
Al nivel macro planteaba que la estructuración y la puesta en marcha de todo este nuevo sistema de salud es responsabilidad de tres gobiernos en un lapso de 12 años y que en el nivel de microsistemas y microprocesos de la atención directa al paciente se proveen la mayoría de los cuidados de salud a la mayoría de las personas; son los lugares donde los pacientes, familiares y el equipo de salud se conocen, se hace calidad, seguridad, confiabilidad, eficiencia e innovación y se manifiesta la moral del equipo y la satisfacción del paciente.
Se ha continuado y fortalecido el Diálogo Nacional por la Salud (a pesar de todo y de todos, el proceso está madurando). Corresponde definirlo a favor de la población y basarlo en los principios y valores establecidos, que son buenos. Tiene que haber balance, participación y considerarse todas las opiniones técnicas para que sea viable. Corresponde hacerlo bien para que el próximo gobierno y administración lo continúen como un proyecto de Estado y no vengan a cambiarlo todo o desechar lo andado como también ha sucedido.
Este gobierno y el próximo tienen la responsabilidad mayor, la cual es garantizarle al pueblo panameño un sistema de salud moderno, eficiente, sin burocracia, oportuno y que dé cobertura universal.
El tercer gobierno no cogerá los "mangos bajitos" como parece ser. La implementación hacia la excelencia en los servicios de salud, demorará realmente. El recurso humano deberá lograr un desarrollo tal como los ciudadanos de prestigio del primer mundo.
¿Lograremos cambiar al punto que la patria esté por encima de la politiquería y los conflictos de intereses tanto de parte de los gobernantes como de los gobernados?
Tendrán que venir nuevas instituciones, independientes del Gobierno que desarrollen credibilidad y confiabilidad en la población. Hay ejemplos en el norte como el Instituto de Mejoramiento de los Cuidados de Salud (IHI), Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (CDC), el Instituto de Mejoramiento Clínico (ICI), el Instituto Nacional de Excelencia Clínica (NICE), Instituto de Medicina (IOM), la Administración de Drogas y Alimentos (algo desprestigiado, pero en proceso de reestructuración), Cendeiss (Costa Rica), Ciess (México), Oiss (España), los cuales estandarizan y crean los controles de la calidad de medicamentos, alimentos y de la práctica clínica, docencia, investigación y seguridad social.
Por ello creo que se debe conformar desde ahora tanto el Instituto de Salud para el Desarrollo Humano y Práctica Clínica (Idhpc) y el Instituto o la Autoridad del Medicamento, así como funciona el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios en Salud, la Secretaría Nacional de Ciencia y tecnología (Senacyt), el Instituto de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh), el Instituto Geográfico Nacional (Tommy Guardia) entre otros de prestigio nacional e internacional.
El Idhpc tendría dos componentes (desarrollo técnico-profesional y la práctica clínica), que trabajarían independientemente, en colaboración armónica.
Uno desarrollaría el recurso humano y el otro lo regularía, de tal manera que el desarrollo humano vaya en acuerdo con la práctica de la atención a la población. Habrá un alineamiento estratégico entre las metas de gobierno, las metas institucionales, las metas personales y la satisfacción de la población. No deberá haber intereses partidistas o conflictos de interés, los cuales promueven la corrupción y la burocracia.
La creación de un Instituto de Desarrollo Humano garantizaría la selección del personal, según su competencia y perfil, alejado de la selección partidista y amiguismo; desarrollaría el recurso humano en un marco de valores personales, competencia, compromiso personal, motivación, reconocimiento y dentro del orden y disciplina le exigiría rendición de cuentas por su trabajo.
En esta síntesis se conjugaría el desarrollo humano con la práctica clínica para garantizar una atención con calidad, seguridad y humanismo.
Si este es el sueño de todos los panameños, luchemos por ello; de ser una ilusión, estamos perdidos y que "Dios nos ampare".
Yo voto por el sueño y la lucha y me comprometo a trabajar por ello como un deber ciudadano y patriótico sin banderas políticas.
El autor es médico
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