| ESPAÑA.
Príncipe de Asturias para Oz y Gore
Escritor israelí y ex vicepresidente estadounidense entre los galardonados.
| EFE/Alberto Morantes |
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| GANADORES. Al Gore (derecha), conversa con Amos Oz durante la premiación.932550 |
OVIEDO, España/AP
El ex vicepresidente estadounidense Al Gore, uno de los galardonados con el premio Príncipe de Asturias, trajo el viernes a este rincón de España su lucha por la defensa del medio ambiente.
Gore, presidente de la organización Alliance for Climate Protection, consideró "un orgullo formar parte de la ceremonia de esta tarde" que reconoce sus esfuerzos para que el mundo tome conciencia sobre los peligros del calentamiento global.
La presidenta de la Junta General del Principado, María Jesús Álvarez, saludó la defensa ambientalista de Gore y dijo que su premio suponía "un estímulo más en su empeño por concienciar a las sociedades y los gobiernos sobre el cambio climático".
Agregó que figuras como la suya "contribuyen de forma decisiva a divulgar la gravedad del problema".
Los premiados este año fueron Gore (cooperación internacional), el israelí Amos Oz (letras), el músico Bob Dylan (artes), el sociólogo Ralf Dahrendorf (ciencias sociales); Avner Shalev, presidente del directorio del Museo de la Memoria del Holocausto de Jerusalén (concordia), las revistas Nature y Science (comunicación y humanidades), los biólogos Ginés Morata y Peter Lawrence (investigación) y el heptacampeón del mundo de Fórmula 1 de automovilismo Michael Schumacher (deportes).
A esta XXVII edición de los premios asistieron los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia y la reina Sofía.
Durante la ceremonia, Oz consideró la literatura "como puente entre los pueblos" y un antídoto contra el fanatismo.
"Los judíos y los árabes tienen algo en común: ambos han sufrido en el pasado bajo la pesada y violenta mano de Europa", dijo Oz según declaraciones recogidas por Europa Press. "Los árabes han sido víctimas del imperialismo, del colonialismo, de la explotación y la humillación y los judíos han sido víctimas de persecuciones, discriminación, expulsión y, al final, el asesinato de un tercio del pueblo judío".
"Cabría suponer que dos víctimas, y sobre todo dos víctimas de un mismo perseguidor, desarrollarían cierta solidaridad entre ellas", agregó el escritor judío, pero añadió que "desgraciadamente las cosas no son así, ni en las novelas ni en la vida real".
Shalev, por su parte, que se hizo acreedor al premio a la "concordia", afirmó que los episodios históricos "de muerte y de maldad no entienden de consuelo a menos que se difundan y conozcan".
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