| MUJER. La microempresa es una oportunidad.
Jornadas sin remuneración
Las mujeres del campo realizan trabajos diversos, pero muchas veces no son reconocidos.
Los hombres son los más beneficiados con los títulos de propiedad; las mujeres quedan fuera de herencias.
| LA PRENSA/ Jorge Fernández |
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| mano de obra. En las tierras altas de Chiriquí, centenares de mujeres participan de las actividades agrícolas que se desarrollan en esa zona del país.931686 |
Boris Gómez
nacionales@prensa.com
Maritzel Mora es una mujer rural. Creció en el corregimiento de Bella Vista, en la provincia de Chiriquí, y luego de casarse se mudó a Gualaca, cabecera del distrito que lleva el mismo nombre.
Mora recuerda que antes de emigrar de su pequeño pueblo nunca trabajó y ahora labora en una fonda en el centro del poblado.
Es que allá, en la lejana Bella Vista, no había trabajo para las mujeres. "Nos dedicábamos solo a ayudar en la casa, y mis hermanas y mis padres se mudaron para Boquete pues en Bella Vista era difícil conseguir un empleo en el campo", dijo, mientras servía un plato de puerco frito con arroz y frijoles.
La historia de Maritzel es la de decenas de miles de mujeres en Panamá. Si se miran las cifras de los censos de población del país, se encontrará que en las zonas rurales siempre viven muchos más hombres que mujeres.
Las cifras demuestran un éxodo de la mujer hacia las ciudades, quizás agobiadas por la falta de ocupación remunerada en los campos del país.
De hecho, en la provincia de Chiriquí, solo unos cuantos corregimientos tienen más mujeres residentes. El único con significativa diferencia es el de David, con 137 mil habitantes, de los cuales 70 mil 619 son mujeres y 66 mil 948 son hombres.
Y es que la ciudad de David, la cabecera de la provincia, las recibe con oportunidades de empleo principalmente en los centros comerciales.
La población rural, según cifras de la Contraloría, representa el 37.8% del total de los 2.8 millones de habitantes del país.
La mujer y la agricultura
Según cifras del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), la participación de la mujer en actividades económicas rurales es del 28.3%. Se dedican a las actividades pecuarias y agrícolas tales como el cuidado de aves de corral, del ganado y de la cosecha, pero el 32% labora sin remuneración.
Pero donde más salen afectadas las mujeres del campo es en el tema de la tenencia de la tierra. El género y la falta de recursos para comprar lotes de terreno las separa de las herencias, pues de los títulos de propiedad existentes, según el informe del Mides, solo el 27% fue asignado a mujeres.
¿Cómo mejorar las condiciones? La directora regional del Mides, Gloria Rivera, asegura que solo con educación y capacitación las mujeres del campo lograrán salir adelante.
Solo así se ha logrado que mujeres rurales se convirtieran en microempresarias, destinando parte de los cuatro bonos de 35 dólares que les ofrece el Estado como subsidio para sus actividades empresariales.
Rosmery Castillo, en la comunidad de Valle Centinela en el distrito de Renacimiento, es madre de cinco hijos, y es un ejemplo de éxito. Su esposo ganaba solo 72 dólares al mes. Con cinco hijos, Rosemary y su familia vivían cada uno con 35 centavos de dólar al día. La joven mujer, de solo 24 años ahorró, compró 25 pollos, su familia consumió ocho, vendió 17 y se ganó 85 dólares, explicó.
Castillo, al igual que otras 165 mujeres, venden permanentemente pollos a las abarroterías de sus comunidades y tienen ganancias de alrededor de 160 dólares cada tres meses.
El cuadro de la pobreza en el occidente del país
El censo de vulnerabilidad social, aplicado en 10 mil hogares de la provincia Chiriquí, encontró que mil 100 familias vivían en estado de pobreza como consecuencia de la crisis bananera que se ha vivido en algunos sectores, cuya economía dependía de la cosecha y comercialización de este producto.
Los habitantes de corregimientos como Divalá, Nuevo México y Rodolfo Aguilar Delgado, entre otros, han visto caer su sustento de vida con el paso de los años.
En otros lugares de la provincia donde no es fácil llegar –como Monte Lirio y Río Sereno, por ejemplo– se encontraron situaciones sociales preocupantes. Por ejemplo, había 138 mujeres analfabetas y 297 que nunca fueron inscritas en el Registro Civil. Por esta razón, claro, no tenían cédula de identidad personal.
Por otro lado, de mil 100 familias en el sector, 711 obtenían agua de pozos y el resto solo tenía acceso a través de los acueductos públicos.
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