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Deficiencia de las calles y el transporte
Argelio Medina Lay
Es de dominio público que las vías o calles de la ciudad de Panamá presentan deficiencias tanto en su trazado (distorsiones en el crecimiento por la antigua Zona del Canal), como en sus capacidades, calidad o nivel de servicio para satisfacer el tránsito promedio diario de vehículos. Situación similar se presenta en el resto del país.
Recientemente han sido publicadas cifras de la asociación de distribuidores de autos, del número de vehículos vendidos en Panamá y de su notable crecimiento durante los últimos 9 meses, en comparación con años anteriores.
Esto, sumado a cifras proporcionadas en artículo aparecido en el suplemento Martes Financiero del 16 de octubre de 2007, nos hace deducir lo siguiente:
1. Es un excelente negocio la venta de vehículos a motor en la ciudad de Panamá y en el resto del país.
2. Se benefician las entidades bancarias y financieras por los préstamos para las adquisiciones.
3. Se incrementa el número de vehículos en las calles y avenidas, ya que una gran proporción de ellos son usados por sus propietarios para dirigirse de sus casas a sus trabajos y viceversa, o bien para actividades comerciales.
4. Aumenta el tránsito promedio diario en cada una de las calles, avenidas y autopistas del país, con mayor proporción (más de 50%) en el área metropolitana.
5. Se deteriora aún más el nivel de servicio de las autopistas, avenidas y calles existentes.
6. Se incrementa la necesidad de mantenimiento vial, tanto de infraestructura pública como las privadas o dadas en concesión por el Estado.
7. Se incrementan en forma proporcional las emanaciones de gases tóxicos (dióxido y monóxido de carbono entre otros), y a la vez el calentamiento global por el efecto en la capa de ozono atmosférica.
8. Aumenta el riesgo de los accidentes de tránsito y, por consiguiente de posibles lesiones, tanto a transeúntes como a conductores y/o pasajeros, por lo que de paso, se incrementa la venta de pólizas de seguro para automóviles como negocio.
9. Se incrementa la demanda de servicios de reparación, chapistería, pintura automotriz y sin lugar a dudas los establecimientos de ventas de refacciones o repuestos y talleres.
Todo lo anterior deducido, hace pensar que para lograr, al menos, conservar el mismo nivel de servicio de las autopistas, avenidas y calles que actualmente disponemos los usuarios y ciudadano común, será necesario:
a. Ampliar las vías incorporando un carril adicional de 3 metros (10 pies) de ancho en aquellas que lo permitan, es decir, construir o incorporar nuevos carriles paralelos a las calles o avenidas, así como a los de salida o entrada de intersecciones existentes.
b. Exigir a las autoridades del Estado (MEF, MOP, Migob, etc), un mínimo de sesenta (60) kilómetros de carriles de tres metros de ancho por mes (o cada 30 días) a nivel nacional, ya sea paralelo a vías existentes (que lo permitan) o bien en carreteras que sean completamente nuevas. De ser nuevas y de dos carriles, entonces será necesario la construcción de únicamente la mitad, es decir, de 30 kilómetros de vías por mes. Estas longitudes de carriles aquí solicitadas, son simplemente producto del espacio requerido para que un vehículo transite a una velocidad media de 48 kilómetros por hora, en la cual se guarda una distancia equivalente al largo de tres vehículos (16 pies o 4.88 metros multiplicado por tres como medida de promedio de un auto) entre un vehículo y otro en vías de nuestro país. Esta variable debe ser parte de las fórmulas o modelos de planificación del trazado de carreteras y de los planes de inversión en infraestructura y principalmente en el área metropolitana.
c. Revisar las autorizaciones de cambio de zonificación o uso de suelo de las áreas urbanas para eliminar, de raíz, el problema del deterioro del nivel de servicio de las vías existentes y por el cual se paga todos los años los respectivos derechos de circulación tanto municipales como nacionales (evitar la gran densidad de edificios altos o rascacielos en un solo sector).
d. Continuar mejorando la legislación sobre sistema de transporte terrestre, sin necesidad de abrir un capítulo en la Constitución para ello, que grave, o imponga contribuciones a todas las agencias de venta de vehículos, ya sean motos, carros, camionetas, paneles, camiones, buses y otros, incluyendo retroexcavadoras, tractores agrícolas y demás vehículos que se vendan a través de estas agencias o centros de distribución, ya que estos vehículos ocuparán espacio en las vías o red de circulación que disponemos y sus propietarios serán responsables, también, del deterioro o aniquilación del nivel de servicio de las calles, avenidas y autopistas que apenas podemos usar en nuestro aún querido país. La responsabilidad de estas agencias o distribuidoras es casi directa en el problema del transporte, su colocación de vehículos en nuestra comunidad ocasiona que el MOP y demás instituciones deban planificar, presupuestar, o programar anualmente el incremento de hasta setecientos tres (703) kilómetros de carriles de 3 metros de ancho, para absorber los 3 mil vehículos nuevos en las calles cada mes (36 mil al año). Esta es la cantidad mínima de carretera que los panameños debemos esperar se construya, para no desmejorar el nivel de servicio de nuestros caminos pavimentados (al menos de 48 Km/h de velocidad promedio).
e. Considerar que si se grava con un 2.5% a 5% (equivalente al ITBM) del valor de la venta del vehículo, se estaría ingresando un total de 13.5 millones a 27 millones de balboas anualmente como fondos al Estado para las reparaciones, mantenimiento, mejoras y, sobre todo, construcción de las vías, asumiendo solo un valor promedio de 15 mil balboas por vehículo vendido y colocado en la red de caminos, calles y avenidas de todos los panameños.
El autor es ingeniero civil
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