Una reciente encuesta de opinión reveló que los panameños tienen una percepción negativa de las entidades del Gobierno, especialmente en lo relativo al tema de la corrupción. De ahí la relevancia de la rendición de cuentas, que es, en esencia, la transparencia. Hoy, justamente, hace un año que los panameños acudieron a las urnas para darle el sí a la ampliación del Canal de Panamá, la inversión más costosa hecha alguna vez por el Estado.
Ese voto de confianza se puede explicar por el hecho de que la mayoría de las personas confía en la gestión de la Autoridad del Canal, ya que la percibe –el 65% de los encuestados– como una de las pocas que realiza sus procesos de forma transparente.
En otras palabras, la rendición de
cuentas es fuente importante de réditos, incluso
políticos, pues de no haber existido la percepción
de transparencia en las actividades canaleras, muy lejos
estaríamos hoy de la construcción del tercer
juego de esclusas. Y siendo esto una lección tan
sencilla, ¿cómo es que hay quien no la comprenda?
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