BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, domingo 21 de octubre de 2007
 

NUEVA YORK.

La crueldad política y económica sigue desenfrenada en Ruanda

Paul Rusesabagina

El columnista del New York Times Nicholas D. Kristof y otros más, han estado haciendo crudos análisis del desempeño político y económico de Ruanda. Kristof ha llamado específicamente al presidente ruandés Paul Kagame la versión africana de Lee Kuan Yew, el fundador de la moderna Singapur.

No hay duda de que muchos refugiados ruandeses que tienen a familiares asolados por el terror y la extrema pobreza en su país de origen están tan asombrados y desilusionados como yo por este juicio.

Consideremos unos cuantos hechos de la vida en Ruanda bajo el régimen de Kagama y su Partido del Frente Patriótico (PFP).

La adquisición de armas absorbe hasta 13% del total del presupuesto anual ruandés, 60% del cual proviene de la asistencia extranjera. De acuerdo con un informe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), esto hace a Ruanda el país número uno en el mundo en participación presupuestal asignada a la compra de armas y otros gastos militares.

Mientras que el ruandés promedio vive con menos de un dólar diario, Kagame gana un abultado y libre de impuestos salario anual de 315 mil dólares. El ex presidente ruandés Juvenal Habyarimana, el hombre cuyo avión según creo Kagame derribó el 6 de abril de 1994, vivió una vida sencilla con un salario anual más realista de alrededor de cinco mil dólares, según la tasa de cambio actual.

El ingreso per cápita del ruandés promedio es de 250 dólares anuales, el mismo que había en 1990. La discriminación y la codicia se ubican en los niveles más altos de la historia.

La mayor parte de los edificios y negocios nuevos en Kigali están en manos de una pequeña élite tutsi del PFP de Uganda en un país donde 14% de la población es tutsis y 85%, hutus.

80% de los estudiantes inscritos en instituciones de educación superior son tutsis, incluidos en la Universidad Nacional de Ruanda, mientras que 90% de sus profesores también son tutsis. De un total de 1,280 oficiales del Ejército, sólo 40 son hutus, y de los 11,270 oficiales no comisionados, sólo 30 son hutus.

El PFP ha llevado a cabo una metódica limpieza de clérigos hutus dentro de la Iglesia católica, tras asesinar a cuatro obispos hutus el 5 de junio de 1994, y a otro obispo hutu en noviembre de 1996. De las nueve diócesis que existen actualmente en Ruanda, siete están dirigidas por obispos tutsis y dos por obispos hutus. Esto significa un vuelco total del liderazgo de la Iglesia católica desde 1994.

Los patrones de corrupción se encuentran a niveles nunca antes vistos. Las compañías estatales han sido vendidas a amigos de los que están en el poder a precios miserables; los contratos gubernamentales son otorgados exclusivamente a los integrantes del PFP.

La discriminación es una lacra, practicada tanto por hutus como por tutsis. Desde la invasión de Ruanda el primero de octubre de 1990, el PFP ha sido una despiadada máquina demoledora que no para en su camino. En las provincias de Byumba y Ruhengeri, norte del país, que fueron excluidas de la frenética matanza de la primavera de 1994 debido a que ya estaban bajo la ocupación del PFP, 80% de las familias están encabezadas por viudas, tras la brutal y selectiva campaña de exterminio del PFP contra todos los varones del área. Muchos de mis amigos y conocidos perdieron la vida en esa campaña.

Las prisiones ruandesas están atestadas con más de 100 mil presos hutus sospechosos de genocidio, muchos de los cuales ni siquiera tienen expedientes. Por cada uno de estos presos, hay una esposa abasteciendo un alimento diario para complementar las magras raciones alimenticias del gobierno, esto es un total de 200 mil personas capaces que son retiradas de la producción económica de tiempo completo.

Mientras tanto, más de 700 mil sospechosos de genocidio hutus están siendo llevados a los llamados tribunales Gacaca una tragedia de proporciones bíblicas.

Los Gacaca no son más que una herramienta del gobierno dirigida contra los hutus. Y se ha desarrollado una nueva manera de extorsión donde gente inocente, si se sabe que tiene algún familiar en Estados Unidos, Canadá o Europa, está siendo acusada con cargos de genocidio frívolos y se les pide hacer un pago para escapar de los Gacaca, sabiendo que sus familiares en el exterior pueden enviar dinero.

Según todas las versiones, no hay duda de que Kigali está creciendo, ¿pero quién se beneficia de esto?

El actual gobierno del PFP ha elaborado una agresiva pero aún inverosímil política de hacer de Kigali una ciudad limpia, segregada y sólo para los ricos, a fin de impresionar a los visitantes y donadores de ayuda.

Esta es una táctica que parece estar funcionando, pero que puede ponerse en evidencia si estos visitantes extranjeros se aventuran a ir más allá de los resplandecientes confines de Kigali adentrándose en el país, donde la miseria los envolverá. "Ellos quizá no obtengan las respuestas correctas de sus interlocutores campesinos quienes están aterrorizados por los ubicuos espías de defensa local", pero tendrán que abrir los ojos.

Kagame ha puesto en marcha un elaborado sistema de gobierno que es política y económicamente tan cruel y discriminatorio que es la tarea adecuada de todos los seres humanos decentes y normales, ruandeses y extranjeros por igual, no sólo aborrecerlo y denunciarlo, sino también combatirlo y derrotarlo.

El autor, quien dio albergue a más de mil personas durante el genocidio en Ruanda de 1994 y fue el tema de "Hotel Ruanda", escribió este artículo para el Dayton Daily News desde su casa en Bruselas, Bélgica.
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá