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Panamá, domingo 21 de octubre de 2007
 

SECUESTROS AÉREOS. PANAMÁ FRENTE A LA REALIDAD LUEGO DE LOS ATENTADOS TERRORISTAS DEL 11-S.

Negociar o reprimir es el dilema

Aeronáutica Civil, la Policía y el aeropuerto dicen tener los planes para enfrentar a terroristas del aire.

En un grupo tipo SWAT, la PN entrena a más de 100 hombres para atender situaciones de rehenes.

LA PRENSA/Bernardino Freire
ANTECEDENTE. A partir del incidente del vuelo 231 de Copa surgió la interrogante de si Panamá está preparada para resolver una situación de rehenes en un avión.929468
Rafael Luna Noguera
rluna@prensa.com

Sorpresa, cautela y confidencialidad son las palabras que describen la reacción de las autoridades panameñas frente a la interrogante de si están preparadas o no para enfrentar un secuestro aéreo, pregunta que se generó en distintos ámbitos de la vida nacional, tras el incidente del vuelo 231 de Copa, el 25 de septiembre pasado, durante el cual seis ciudadanos sirios y un cubano fueron aprehendidos bajo sospecha de querer apoderarse de la nave cuando esta volaba entre La Habana y Puerto Príncipe.

Cuatro directores de entidades fueron consultados sobre el tema y, aunque todos afirmaron que Panamá sí posee los protocolos para enfrentar una situación como la descrita, ninguno se atrevió a dar detalles del contenido de fondo de esas estrategias, por lo que queda en duda la incógnita de si se negociaría con los secuestradores o, por el contrario, se les enfrentaría pese al riesgo de perder a los rehenes.

Eustacio Fábrega López, director de la Autoridad Aeronáutica Civil (AAC), organismo que lleva la batuta en este asunto, fue por demás discreto en sus respuestas. De hecho, se limitó a decir que el tema de la seguridad aérea y de los planes que se tienen respecto de la aviación "son muy delicados" y, por ende, no se pueden divulgar.

"Este es un tema que involucra al Consejo de Seguridad Nacional […]; los planes existen, pero no se pueden dar a conocer", insistió.

Preparación constante

En cambio, el director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, fue un poco más abierto en sus planteamientos. Según su criterio, el incidente del avión de Copa, si bien concluyó como una falsa alarma, permitió a las autoridades medir sus capacidades y, aunque –según afirmó– los operativos que se pusieron en marcha pueden calificarse como exitosos, sin duda hubo algunas fallas.

Básicamente, dijo que les hace falta más práctica en la coordinación, "pues durante el hecho vimos que algunas entidades repetían los esfuerzos que hacían sus pares y eso no debe ocurrir".

Mirones aseguró que la Policía tiene sus planes en caso de un secuestro aéreo, que se supeditan a los lineamientos impartidos por la AAC, los cuales, a su vez, siguen recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional.

Lo que no se puede medir ni prever, admite, son las características propias de cada evento y el desenlace de estos.

En lo que respecta a la participación policial, precisó que los operativos son ejecutados por el Grupo de Acción Policial (GAP), un equivalente al SWAT estadounidense, integrado por más de 100 hombres y mujeres que se entrenan y capacitan para situaciones como un secuestro aéreo.

La capacidad de respuesta de este grupo –asegura Mirones– se puede medir en minutos, aunque le hace falta un helicóptero con el que pueda transportar a sus miembros de manera más expedita.

El GAP cuenta con equipos de comunicaciones y de reacción adaptados a las realidades panameñas, pero, según Mirones, es necesario acoplarlos con las nuevas tecnologías.

"Tenemos que mejorar la coordinación. A partir del incidente de septiembre, se levantaron informes que serán revisados en las reuniones interinstitucionales que se realizan, precisamente, para revisar los planes, unas dos veces por mes", agregó.

Más que todo, prevención

En tanto, el director de Operaciones del aeropuerto de Tocumen, Claudio Dutary, acotó que esa entidad posee desde hace muchos años un programa de emergencias, en el que se incluyen los planes relacionados con el posible secuestro de un avión, estrategia que, en efecto, fue modificada tras el 11-S, pero, sobre todo, respecto a las medidas preventivas.

Según aclaró, la activación de los protocolos no es para nada común en Panamá, de allí que el personal tiene que realizar constantes maniobras y simulacros, e incluso capacitaciones, para estar al día.

Aclaró que un secuestro aéreo no se considera como una emergencia, sino como un "acto de contingencia". Pero ni siquiera las emergencias –que tienen tres niveles de complejidad– representan un riesgo para las operaciones del aeropuerto, según Dutary.

Entre 2003 y 2006 las emergencias tipo I y II (alertas y problemas mecánicos menores) significaron 0.05% de las operaciones anuales (de más de 80 mil movimientos); mientras que las de tipo III o accidentes representaron en 2003 el 0.01%, y entre 2004 y 2006 el 0%.

"Sobre un secuestro aéreo, puedo afirmar que el procedimiento existe y nuestro personal está capacitado", apuntó.

Finalmente, el director del Sistema Nacional de Protección Civil, Roberto Velásquez Abood , indicó que en una situación de emergencia aérea, sea cual sea, a su despacho le corresponde brindar apoyo logístico y básicamente con la instalación de un puesto de comando.

De sus declaraciones se confirma, en todo caso, que las coordinaciones frente a posibles incidentes de este tipo sí se llevan a cabo. "Sé que existen los programas y la preparación necesaria, pues, de hecho, nosotros participamos en esta; pero no le puedo decir más", concluyó.

¿Es Panamá un blanco del terrorismo mundial?

A la pregunta de si Panamá está preparada para enfrentar un secuestro aéreo, sin duda sucede la interrogante de por qué el país sería blanco de una de esas acciones violentas.

A juicio de José de la Rosa Castillo, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Panamá, no hay actualmente ninguna condición que cambie el perfil de neutralidad y estabilidad política que tiene el país.

Y si bien Panamá tiene ahora un escaño dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –donde se toman decisiones de paz o guerra–, el catedrático opina que mientras la delegación panameña no asuma posturas de un lado o de otro, no habrá riesgos más allá de los que tienen todos los países que integran dicho organismo.

José de la Rosa recordó que Panamá ya fue miembro del Consejo de Seguridad y que ello contribuyó con la firma de los tratados Torrijos-Carter.

Según su criterio, Panamá no está preparada para enfrentar un secuestro aéreo ni ningún otro acto terrorista, y piensa que si no ha pasado antes es porque el país tiene la suerte de haber permanecido fuera de los focos de confrontación.

 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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