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Panamá, domingo 21 de octubre de 2007
 

CONCURSO. LOS GANADORES RECIBEN 15 MIL DÓLARES EN EFECTIVO.

Versos para no ser contados

La semana literaria Ricardo Miró se empañó con la descalificación del poemario que resultó ganador.

La categoría de cuento fue declarada desierta al no encontrarse una obra de calidad suficiente.

LA PRENSA/ Gabriel Rodríguez
PREMIADOS. En el escenario del ya centenario Teatro Nacional estuvieron Ernesto Endara, Luisa Pulido (en representación de Luis Pulido Ritter) y Rafael Pernett y Morales.929611
Ana Teresa Benjamín
abenjami@prensa.com

La suerte del poemario Salvo el deseo empezó a enredarse ese mismo lunes 15 de octubre, cuando en la ceremonia de la lectura de los fallos del Concurso Ricardo Miró, el nombre de Katia Chiari emergió de la plica.

Al instante –dicen los que allí estuvieron– varios de los asistentes quedaron con la boca abierta, pero Guillermo Rodríguez Guevara nada notó.

"Yo no percibí nada... Es que como yo no sé nada, no pude percibir", cuenta.

Rodríguez Guevara es cubano y escritor. Fue uno de los 15 jurados elegidos por el Instituto Nacional de Cultura (Inac) para leer y juzgar la calidad de los trabajos inscritos en el principal concurso literario del país.

Él, así como el salvadoreño Federico Hernández Aguilar y la panameña Giovanna Benedetti leyeron Salvo el deseo y quedaron impresionados. "El poemario es muy bueno y fue evaluado con absoluta limpieza", explica Rodríguez Guevara.

Pero el camino de los versos fue corto. Leído el nombre, el director del Inac nombró una comisión para analizar la posible violación de las bases del concurso. La discusión se hizo a puertas cerradas y el resultado fue un baldazo de agua ártica: la descalificación.

"Es una pena, sí, porque es un buen libro y por eso se escogió como ganador", recalca Rodríguez Rivera, para añadir: "El problema es que son las bases del concurso. Ella no debió mandar el libro".

Las razones

Salvo el deseo quedó fuera porque su autora –según el Inac– violó el numeral 15 de las bases, que prohíbe a cualquier funcionario de la institución o a sus parientes concursar en el certamen. No pueden hacerlo, se lee, "los familiares del director general, subdirector, directores y subdirectores nacionales, ni de los jefes de departamentos".

Y Katia Chiari, como ya se ha sabido, es pareja de Héctor Collado, quien hasta el miércoles 17 de octubre era el jefe del departamento de Letras del Inac, la instancia encargada de la organización del concurso.

Los argumentos

Chiari ha dicho que el poemario fue inscrito mucho antes de que Collado fuera nombrado jefe del Departamento. "Su nombramiento oficial salió el 4 de septiembre [de 2007], meses después de la fecha de cierre de inscripciones al concurso", que fue en junio de 2007.

En la ceremonia de entrega de los premios que se realizó el viernes 19 de octubre en el Teatro Nacional, el director del Inac, Anel Rodríguez , insistió: "La decisión se tomó para que ninguna acción vulnere la credibilidad del concurso".

La gran ausente fue, claro, Katia Chiari, quien por correo electrónico ha dicho que no leerá ni publicará la obra que generó el conflicto. Tampoco estaba allí Héctor Collado, quien renunció el jueves 18 de octubre.

Los que sí estuvieron fueron Ernesto Endara, ganador de la sección teatro con la obra Puedes llamarme Simón; Rafael Pernett y Morales, ganador en la sección novela con El indio sin ombligo; y Luisa Pulido en representación de su hermano, Luis Pulido Ritter, ganador en la categoría ensayo con la obra Filosofía de la nación romántica, seis ensayos críticos sobre el pensamiento intelectual y filosófico en Panamá, 1930-1960.

Más allá del vinagre que se ha destilado por estos días en el mundillo literario, lo cierto es que no solo el Miró ha tenido episodios tristes. En el concurso de literatura infantil Medio Pollito –también organizado por el Inac– han ocurrido cosas mucho más graves.

En 2006, el cuento ganador del primer lugar –infantil– fue descalificado al encontrarse que era una copia del original Caballo y cometa, del autor panameño Moisés Pascual. Este año la historia se repitió cuando se descubrió que el ganador del tercer lugar era un plagio de otro cuento llamado El anciano y Claudio.

Y fue el propio Héctor Collado quien se dio cuenta de la trampa.

 
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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