| POLÍTICA. Desde 1986, Jean Claude Duvalier vive exiliado en Francia.
Baby Doc quiere volver
Jean Claude Duvalier heredó el gobierno haitiano de su padre, Francois Duvalier.
En 1986 salió huyendo de su país y ahora le pide perdón al pueblo con la esperanza de regresar.
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| represión. Los Duvalier gobernaron en Haití durante 29 años a fuerza de represión y miedo.928841 |
Carlos E. Ovando
covando@prensa.com
Jean Claude Duvalier, Baby Doc, el dictador haitiano que salió huyendo de su país en 1986, quiere volver a él.
Luego de haber dilapidado gran parte de la fortuna que logró amasar durante su mandato (1971-1986), ha pedido perdón a su pueblo con la esperanza de poder pisar de nuevo la tierra que lo vio nacer en el año 1951 y que –por los vientos que soplan– no parece muy interesada en recibirlo.
"Si durante mi mandato presidencial el gobierno causó cualquier daño físico, moral o económico a otros, asumo solemnemente la responsabilidad histórica... de pedirle perdón a la gente y solicitar el juicio imparcial de la historia", ha dicho Duvalier a emisoras haitianas recientemente, con la idea de conmover.
Al parecer, se refiere a los 30 mil muertos que dejó la dinastía de su familia en los 29 años que gobernó. O tal vez a los 120 millones de dólares que desaparecieron de las arcas siempre pobres de Haití, aquella república que ocupa la parte occidental de la isla La Española, el primer país latinoamericano en declarar su independencia (1804) y también el primero en abolir la esclavitud (1794).
La historia comienza en 1957, cuando el médico Francois Duvalier, apoyado por el ejército, gana las elecciones haitianas.
Se había distinguido en su labor profesional al ayudar a la gente más humilde en la lucha contra el tifus, por lo que gozaba de gran prestigio entre las clases menos favorecidas, y que por tal motivo lo habían bautizado como Papa Doc.
Con un carácter marcadamente populista, renovó la tradición de la religión vudú, y usó una estrategia de apoyo a la mayoría afrohaitiana, en desmedro de los mulatos, que históricamente habían estado en el poder en la isla.
Sin embargo, pronto el pueblo se arrepentiría de su decisión y sufriría en carne propia los excesos de Duvalier: represión, prohibición de todo tipo de oposición y la creación del temible cuerpo de policía secreta conocida como los Tontons Macoutes, que en un solo año, 1967, dejó unos 2 mil ejecutados.
Antes, en 1964, con el apoyo de un parlamento incondicional, se había declarado presidente vitalicio con derecho a sucesión, la que le regaló a Jean Claude.
El hijo pródigo
Baby Doc había vivido casi siempre en una burbuja. Pero a los 19 años se encontró con que debía asumir la presidencia de su país, Haití, aunque su reinado no duró lo que él hubiese querido.
A raíz de una revuelta popular debió huir a Francia, país que le dio asilo y en el que ha vivido desde 1986. Antes, eso sí, continuó la senda iniciada por su padre, una senda de represión, de asesinatos, exiliados y desaparecidos. Tal vez por esta razón, haitianos reconocidos, como el escritor Anthony Phelps, no quieren saber nada de Duvalier, hijo. "Que cierre la boca y que se olvide de que fue haitiano hasta la quinta generación", dijo el intelectual a EFE, en una entrevista.
Agregó que "no se puede matar a tanta gente sin pagar por eso. Francois Duvalier debe salir de su tumba y arrodillarse para pedir perdón", al pueblo haitiano, puntualizó.
Haití continúa como siempre: de tumbo en tumbo
En la actualidad, Haití está gobernado por René Preval, un presidente elegido democráticamente, en 2004.
Cuando Jean Claude Duvalier huyó al exilio el 17 de febrero de 1986, se acabó teóricamente el reino de terror impuesto por la dinastía, pero empezó otra época que no ha sido mucho mejor.
En 1990, el antiguo sacerdote Jean Bertrand Aristide fue elegido presidente con casi el 70% de los votos. Ocho meses más tarde, Aristide fue derrocado por el general Raúl Cedrás, quien gobernó hasta 1994, cuando Estados Unidos decidió "reponer" a Aristide en el poder. Entonces, Cedrás salió exiliado a Panamá, lugar en el que vive desde entonces.
Aristide se presentó nuevamente a las elecciones en 2000 y fue elegido para un segundo mandato. Nuevamente fue derrocado en 2004. Esta vez, un juez de la Corte Suprema, Boniface Alexandre, fue nombrado presidente de una junta de gobierno con el apoyo de Estados Unidos, Canadá y Francia. Finalmente, en 2004 asumió Preval, para quien las cosas siguen siendo difíciles.
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