| MISERIA EN LA COMARCA.
‘Zulia’ frente a gnöbe
Xavier Sáez-Llorens
xsaezll@cwpanama.net
Cuando escribí sobre la miseria que sufre la comarca Ngöbe-Buglé, algunos zulias (palabra indígena para referirse al panameño mestizo) me dijeron que gran parte del problema es que ellos no quieren integrarse a nuestra "civilización" porque así gozan de mayores privilegios (posesión de tierras extensas, prebendas exageradas del Estado) sin necesidad del más mínimo esfuerzo. Quise ahondar más en las razones de la pobreza de esta etnia. Cuestioné a un médico ngöbe sobre diferentes temas sociales.
P: Usted fue premiado por el gobierno para estudiar medicina en Cuba. ¿Qué opina de esta estrategia sanitaria?
R: La idea es buena porque es una forma de mejorar nuestra tradición curativa para beneficio de mi pueblo. Estoy muy agradecido.
P: Muchos colegas consideran que ustedes vienen sólo preparados en medicina rural y que sus conocimientos generales son deficientes. ¿Qué dice al respecto?
R: La formación que nos dan se enfoca en la prevención y atención primaria, precisamente lo que se necesita en áreas de pobreza.
P: Los acusan de que una vez graduados, ustedes se dedican a trabajar en centros de salud y consultorios populares fuera de la comarca. ¿Es cierto?
R: No es verdad. Ningún zulia quiere trabajar en la comarca, aunque se le pague más. Para poder ejercer lo estudiado, sin embargo, necesito un centro sanitario bien equipado y con medicamentos de calidad. Soy amigo de sukias (curanderos) y pretendo asesorarlos en medicina científica. Muchas enfermedades se curan solas o con un poco de fe en el sanador (efecto placebo). Lo importante es que ellos sepan reconocer las señales de alarma cuando la dolencia es seria, para proceder al traslado y cuidado hospitalario.
P: ¿Qué piensa de la muerte de tantos niños por infecciones respiratorias?
R: Lamentable. Aunque reconozco que los padres de esas criaturas perdieron valioso tiempo en buscar remedios botánicos artesanales, la distancia que hay que caminar para llegar a los escasos puestos de salud es notoria. Además, estas instalaciones tienen carencias de toda índole y la cruenta caminata resulta, en muchas ocasiones, infructuosa.
R: Estos decesos ocurren habitualmente en la comarca. El asunto se ha hecho visible ahora porque los ‘zulias’ se han metido más en la región a través del programa de red de oportunidades, actividad que lleva periodistas para informar.
R: La población indígena está contenta con ese güia (dinero) y lo agradece llevando a los niños a la escuela y a vacunar. Las madres asisten más a controles prenatales y exámenes ginecológicos. Siempre hay algo de interés partidista en estas actividades pero si ayudan a la gente humilde, bienvenidas son. Ojalá los próximos gobiernos emulen e incrementen dicha asistencia.
P: ¿Cuál es la religión de la comarca y qué predica?
R: se llama Mama Tata (Mamá diosa y Papá dios). La profetisa, hija de la fundadora, se llama Besiko. Esta religión practica ideas muy herméticas y no es uniformemente seguida por todos. La colonización española introdujo nociones católicas a la mitología nativista. La gente cree, además, en numerosos espíritus benéficos y maléficos. El zukia tiene la facultad de comunicarse con ellos en dialecto xakatare. En la actualidad, una gran cantidad de sectas protestantes está evangelizando y diseminando dogmas cristianos desconocidos por nuestros antepasados. Otra hiriente reconquista.
P: Entiendo que la poligamia es legal en su cultura. ¿Están las mujeres de acuerdo?
R: Esta modalidad conyugal está paulatinamente desapareciendo. Los hombres con más esposas son considerados prósperos e influyentes. Es una etnia muy patriarcal y la mujer debe aceptarlo porque puede ser maltratada y dejada sin ayuda para criar a los kiadres (hijos). Apenas llega la pubertad, las niñas ya son consideradas aptas para casarse.
P: Tener tantos niños perpetúa la pobreza y el analfabetismo. ¿Está en contra del control demográfico?
R: Tristemente, nuestras mujeres no tienen ni conocimiento ni acceso a métodos anticonceptivos. Ellas son injuriadas si se niegan a satisfacer los deseos sexuales del macho.
P: ¿Se ha enterado de la feroz oposición de algunos grupos a la enseñanza de sexualidad en las escuelas?
R: Ellos solo piensan en los ricos y no les interesa la suerte de los pobres. Con tantas adolescentes embarazadas, abortos provocados, neonatos abandonados e infectados de sida en nuestro territorio, no entiendo cómo los diputados se dejan presionar y legislan en contra de la gente más necesitada. Me gustaría que esas damas puritanas vivieran las penurias de las mujeres ngöbes. Es cómodo oponerse cuando los niños viven con padres educados y tienen suficiente mrö (comida).
P: ¿Castigan ustedes a los delincuentes?
R: Sí. La penalidad se llama cepo, madera con hoyos donde los culpables introducen sus extremidades y permanecen expuestos al sol y sin tomar agua, por horas o días, según el agravio cometido.
P: ¿Hay soborno para librarse del castigo?
R: Por supuesto, es similar a lo que ocurre en todo Panamá. La diferencia está en que nosotros utilizamos favores o trueques de poca cuantía y ustedes miles o millones de dólares.
P: Si un gnöbe confiesa su delito de forma pública, como el diputado Afú o la ex presidenta Moscoso, ¿puede este quedar impune?
R: Ese tipo de descaro no lo he visto suceder en la comarca. P: Algunos políticos arguyen que su pobreza se debe a que ustedes preservan costumbres nocivas y son haraganes. ¿Es cierto?
R: Falso. Vagos hay en todos lados. Nosotros deseamos ser modernos pero sin perder identidad. Somos también panameños y queremos tener acceso a la salud, educación y economía, derechos humanos básicos que gozan ustedes.
P: Haga usted autocrítica de su etnia.
R: Hay mucha desunión y egoísmo. La disputa de tierras es motivo de pelea constante. Rechazo el machismo y abuso de la mujer. Debemos controlar nuestra tasa de natalidad.
Da vergüenza vivir en un país de sólo 3 millones de habitantes y lanzado hacia la opulencia, pero con tantos individuos viviendo en escandalosa miseria. Hagamos, por favor, algo por esos seres humanos. ¡Ya!
El autor es médico
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