| Protestas.Autoridades registran 87 mil incidentes masivos.
Líderes chinos piden armonía, pero crece el descontento
China cambia de ser un país agrícola a una nación que produce tecnología de punta.
Expertos dicen que están dispuestos a atender las necesidades sociales sin hacer cambios políticos.
| AP Photo/Andy Wong |
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| Presión. Luego de grandes demostraciones de descontento, los ciudadanos lograron que se suspendiera la construcción de una planta de químicos cuyo costo era de 400 millones de dólares.929752 |
XIAMEN, China /AP
Era como para contarlo: miles de manifestantes congregados en las calles de una de las ciudades más prósperas de China, exigiendo que se suspendiese la construcción de una planta química cerca de sus casas.
Los manifestantes, muchos de ellos luciendo bandas amarillas en muestra de unidad, avanzaron vigilados por una columna de policías.
La protesta hizo que el Gobierno suspendiese la construcción de una planta de mil 400 millones de dólares, al menos temporalmente, y pasó a ser un símbolo del creciente descontento popular que enfrentan los líderes chinos.
China se transforma
Mientras los altos jerarcas del Partido Comunista exhortaban a crear una "sociedad armónica" durante su congreso quinquenal, en las calles abundan los indicios de que esa armonía no existe. China atraviesa por una profunda transformación, está dejando de ser una sociedad mayormente agrícola, pobre, y pasando a ser una próspera sociedad industrializada.
"Los agricultores perdieron sus tierras, muchos empleados estatales se quedaron sin trabajo, la gente con menos recursos tiene problemas para sobrevivir, hay una gran diferencia entre los ingresos de los ricos y los pobres, y hay mucha violencia", declaró Ai Xiaoming, profesora de la Universidad Sun Yat-sen University y quien promueve el respeto a los derechos humanos y una reforma legal.
"Estos son síntomas de una sociedad sin armonía", expresó en Guangzhou, capital de la próspera provincia de Guangdong, donde el aumento en los precios de la tierra dieron lugar a disputas entre los campesinos y las empresas de bienes raíces.
Desafío para el gobierno
Las tensiones representan un desafío para el autoritario Gobierno comunista, que generalmente trata de suprimir la disensión, especialmente las críticas al presidente Hu Jintao. Desde su ascenso al poder hace cinco años, Hu ha impulsado una distribución más equitativa de los beneficios obtenidos en las últimas décadas de acelerado crecimiento económico.
El gobernante habla con frecuencia de la "creación de una sociedad armoniosa" y de un "enfoque científico del desarrollo".
"Haremos todos los esfuerzos posibles por resolver los problemas más específicos de las inquietudes más inmediatas del pueblo, y nos esforzaremos por crear una situación en la que la gente pueda dar lo mejor de sí, encontrar su lugar en la sociedad y vivir en armonía con los demás", expresó Hu al abrir el Congreso del partido a mediados de octubre ante más de 2 mil 200 delegados.
Inversión social
Hu ha reservado miles de millones de dólares para subsidiar empresas agrícolas nuevas, aumentar el gasto en los programas de bienestar social, educación y salud, y acabar con la corrupción. Pero combatir las tensiones sociales no será fácil.
Según las cifras más recientes del Ministerio de Seguridad Pública, en el 2005 se reportaron más de 87 mil "incidentes masivos", incluido un enfrentamiento mortal entre la Policía y los residentes de un pueblo en torno a la expropiación de tierras para construir una planta eléctrica.
"Las manifestaciones aumentan al tiempo que crece la inestabilidad social", aseguró Wen Yunchao, columnista de un diario local en español, que presenció las manifestaciones de junio en Xiamen. "Le daré una bofetada a todo el que diga que en la China de hoy reina la armonía".
En Xiamen las demostraciones giraron en torno a la construcción de una planta de Tenglong Aromatic PX (Xiamen) en el cotizado distrito de Haicang district.
La planta hubiera producido el petroquímico paraxyleno, utilizado en plásticos, polyester y filme. Puede causar irritaciones en los ojos, la nariz y la garganta, y un contacto prolongado puede ser fatal.
Las oficinas de las dependencias del Gobierno no responden a preguntas sobre el asunto. Tampoco lo hace la empresa, que corta las llamadas cuando se les habla.
Al pedir una sociedad armónica, Hu parece estar tratando de satisfacer los pedidos de mejores condiciones de vida sin hacer cambios políticos.
"Esto no implica de ningún modo que se esté gestanto un cambio democrático'', señaló Steve Tsang, experto en política china de la Universidad de Oxford. "En todo caso, busca evitar la necesidad de una reforma política".
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