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Panamá, domingo 21 de octubre de 2007
 
La última palabra
De norma culta y pereza
 
‘Lo común es una manifestación rústica y descuidada al hablar, con la supresión, por ejemplo, de la ‘s’ final de palabra y de la ‘r’ final en los verbos infinitivos, o la pronunciación inadecuada de determinadas consonantes’. 
 
RAFAEL CANDANEDO 
mosaico@prensa.com 
 
Los panameños no hablamos ni peor ni mejor que los usuarios del español de otras naciones de América Latina. De la lengua natural, la oral la empleamos mucho más que la escrita, que requiere de un proceso de mayor intelectualización que la hablada.

El hablar y el escribir son resultados de la lengua natural, sin embargo, ambos procesos surgen de estrategias distintas. En nuestro medio hay excelentes cultores de la lengua escrita. La mayoría de la población no desarrolla de manera sistemática ese código. En la lengua oral, la denominada norma culta no es la más extendida. Ésta la desarrolla y la asienta más la escuela formal y los principales medios de comunicación masiva. Lo común es una manifestación rústica y descuidada al hablar, con la supresión, por ejemplo, de la ‘s’ final de palabra y de la ‘r’ final en los verbos infinitivos, o la pronunciación inadecuada de determinadas consonantes. Es un hablar perezoso, en ocasiones, pero no es el que guía la concepción lingüística nacional. La referencia siempre es la norma culta.

Existe un interés creciente por parte de profesionales, estudiantes y otros sectores de mejorar la comunicación, tanto oral como escrita. Las consultas sobre estas materias se multiplican cada día.  Esos usuarios están conscientes de que el dominio de la lengua natural abre oportunidades para el desarrollo personal y colectivo. Otro sector de la población muestra desinterés, y ese desinterés está asociado con la pobreza, una situación crónica de carencias, y el desencanto. Los infractores no se empeñan en escuchar y menos en corregir, y menos en leer. El buen gusto y el amor a la lengua materna libran una batalla diaria frente a la chabacanería y a la vulgaridad. Allá ellos con su grosería. Me cuentan que en los departamentos de trabajo, determinados personajes lanzan aquellas palabrotas, que demuestran su catadura.

¿Dónde y en qué momento empiezan las contrariedades en el uso de la lengua? La lengua natural se adquiere por contagio. Las primeras lecciones de la lengua, sobre todo la oral, las obtenemos en el hogar. La escuela está en la obligación de mejorar y enriquecer las competencias de la lengua natural, sin embargo fracasa en el intento de imponer la ortodoxia gramatical, en desmedro de la lectura gozosa y la creatividad estimulante.  Ni la comunicación oral ni la escrita llegan, sino la desazón y el aburrimiento. Con el ingreso a la universidad, mejora el déficit, sin embargo el acento es débil en la escritura de ensayos y otros tipos de texto, que debe ser un proceso sistemático en el ejercicio de los profesionales, no importa cuál sea su disciplina.

 

Pleonasmo. En uno de los canales internacionales de televisión escuché a una presentadora anunciar detalles sobre las honras fúnebres de un dirigente. Hasta el cansancio reiteró que se trataba de las “exequias fúnebres”. ¿Por qué añadir el adjetivo “fúnebres” a “exequias” cuando sabemos que este sustantivo, femenino y siempre empleado en plural, en su corazón huele a difunto? En sentido estricto, “exequias” es el conjunto de actos dedicados a despedir a cada persona que fallece, como la misa de cuerpo (o cenizas) presente y entierro.

 Lo que es. “Allí va el Presidente de la República en lo que es el automóvil oficial”. La cuña ‘lo que es’ es una mosca en la sopa. No indigesta, sin embargo desasea la oración. La cuña es contagiosa y es más dura de erradicar que el mosquito causante del dengue. Lo correcto: “Allí va el Presidente de la República en el automóvil oficial”. El troquel es compuesto por la forma neutra del artículo definido ‘lo’, el pronombre relativo ‘que’ y la inflexión verbal ‘es’ (tercera persona singular del tiempo presente del modo indicativo), una de las más usadas. ‘Lo que’ (así como el que, la que, los que, las que) constituye el pronombre relativo compuesto. Una frase con todas las de la ley. Su abuso, sin embargo, abomba. Sobre todo en oraciones como la presidencial, con la que empecé este comentario. Son correctas, por tanto, las siguientes expresiones: ‘lo que es noticia’, ‘lo que es gratis’, ‘lo que es resonancia’.

Lo dijo

Mucha gente tiene indigestión de la preposición “a”. Un figurón afirma lo siguiente: “Nosotros nos pasó”. Ojalá haya sido algo bueno. Lo correcto: “A nosotros nos pasó”. Habrá omitido la “a” porque es desafecto de ese fonema/letra. Se metió contra el parabrisas de la sintaxis. Tremendo gol en la portería contraria: “No caberá ninguna persona”. Como los niños. Verbo irregular a la vista. Lo correcto: “No cabrá ninguna persona”.

Escucho: “Le pedimos de que hagan un esfuerzo mayor”. Autogol. El “de” que sucede al verbo pedir está sobrando. Además el verbo hacer, en plural, está referido al pronombre inicial. Debe ser “les”. Lo correcto: “Les pedimos que hagan un esfuerzo mayor”.

 

 



© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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