Viajar a esta pequeña isla, ubicada en la desembocadura del caudaloso río Bayano, es una aventura que cualquier persona puede experimentar, y no por el simple hecho de visitarla, sino también por todo el atractivo que se logra descubrir durante el viaje desde la ciudad de Panamá.
Este es un paseo que se puede hacer en un solo día, si se logra salir temprano de la ciudad. Viajar hasta el puerto de Coquira toma aproximadamente una hora y media, una vez allí usted puede contratar los servicios de algún botero, eso sí, fíjese que tenga chalecos salvavidas, esta es una recomendación de seguridad, aunque siempre está presente la autoridad marítima monitoreando las embarcaciones, no está de más preguntar.
En Coquira usted encuentra supermercados, restaurantes y otros establecimientos que le brindan al excursionista la oportunidad de adquirir los servicios básicos o simplemente los alimentos para su excursión.
Una vez conseguido el transporte marítimo, se iniciará un recorrido a lo largo del río Bayano, uno de los más caudalosos del país, manglares infinitos y uno que otro potrero de los colonos.
Este recorrido es muy interesante, ya que por un periodo de 35 minutos en bote podrá admirar parte de la fauna y flora, entre ellos tortugas de agua dulce, aves marinas, cocodrilos tomando sol en la orilla. También podrá ver la actividad pesquera que ahí se da. Pescadores artesanales hacen su día a día de trabajo en las aguas del río Bayano, y usted puede adquirir los productos del mar a buen precio.
Ya a la salida del río se puede divisar la isla de Chepillo, a unos 3 kilómetros de la desembocadura del río; con buen tiempo se llega prácticamente en 15 minutos. Una vez en la isla usted podrá conocer parte de las costumbres y las tradiciones de este pueblo, el cual está conformado por una población mixta de negros, indígenas y colonos, lo que hace que la población sea multicultural.
En el pueblo usted puede encontrar un pequeño hotel, bares, fondas y tiendas para comprar algún refresco. Sus pobladores son gente muy amigable que con una enorme sonrisa le darán la bienvenida. La iglesia del pueblo, la cual se encuentra en la orilla de una de sus playas, le brinda un hermoso paisaje de la cordillera del Maje y la Maestra, decorada con colores llamativos, y una plazoleta en donde los pobladores salen en la tarde a tomar el fresco.
En la isla usted encontrara dos hermosas playas, Taboga y La Punta, ambas son muy bonitas y sus cristalinas aguas le harán sentirse en el paraíso. También puede hacer un recorrido a pie a lo largo de la isla, ya que desde ella se logra ver varios ángulos de tierra firme y el archipiélago de La Perlas. Esta puede ser una aventura inolvidable.